Edward y Madison regresaron a la mansión Burke en el mismo auto. Ella le contaba sobre las reservas de productos que había realizado su madre en internet. Aquel asunto la tenía angustiada. —Le rogué que no comprara nada aún, que faltaba mucho tiempo para la llegada del niño y podíamos evaluar otras opciones, pero ella está ansiosa. ¡Quiere comprar ya las cunas! —¿Las cunas? —preguntó Edward, confundido. —Comprará dos. Una para nosotros y otra para tenerla en su casa. Me prohibió terminantemente que contratara a alguna niñera para que cuide al niño, ella se ocupará de ese trabajo. Dice que lo tendrá cuando yo esté en Agra. —Bueno, eso me da tranquilidad. Prefiero que lo tenga ella y no alguien desconocido. —Según la ley, puedo estar seis meses de reposo luego del parto, para cuidar al

