CAPÍTULO TREINTA Y SIETE (ECOS AL AMANECER)

1767 Words

Desperté antes que él. La luz del amanecer se filtraba entre las cortinas, pintando la habitación con tonos dorados y silencios suaves. Henry dormía de lado, con una mano extendida hacia donde yo estaba. Su respiración era profunda, tranquila, como si en su sueño no existiera el caos del mundo real. Me incorporé despacio, sin querer romper ese momento. Me sentía extrañamente serena. No eufórica, no arrepentida. Solo... en paz. Como si una parte de mí hubiera dejado de resistirse. Caminé hasta la cocina y preparé café. El aroma llenó el piso, envolviendo los recuerdos de la noche anterior. Me apoyé contra la encimera, con la taza entre las manos, y pensé en todo lo que habíamos compartido. No solo el deseo, sino también las palabras, las miradas, la risa. Cuando volvió a aparecer en el

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