Regresar a Ramsom fue más complicado de lo que había imaginado. El dolor seguía ahí, latente, como un peso que no me dejaba respirar. Había pasado poco tiempo, pero cada minuto sin Dan me parecía interminable. Todo me recordaba a él porque nos había imaginado aquí, juntos: las calles, los lugares, hasta las canciones que solían ser nuestras. Había decidido que el trabajo sería mi refugio, pero ese vacío en mi pecho no desaparecía. Estaba aquí, de nuevo, pero no me sentía como antes. Las primeras horas fueron una lucha constante contra mis pensamientos. Estaba en la tienda principal, sobre la 5ta Avenida. Todo estaba en su lugar, como siempre: los productos ordenados con precisión, las vitrinas brillando, la luz cálida iluminando todo con suavidad. Pero yo no me sentía bien. No importaba c

