Cuando llegamos al carro ahí se encontraban sus dos guardias, aquellos que parecen pingüinos. El se sube a mi lado atrás y vamos a un lugar de la ciudad desconocido para mi. ¿Y si me secuestran? Me pregunto, pero enseguida recuerdo que ya me han secuestrado, valla nunca pensé que a mis dieciocho años iban a secuestrarme.
Quince minutos después nos detenemos frente a un edificio que dice: JONES MUSIC en letras gigantes plateada. El edificio es gigantesco debe tener al menos treinta pisos, me quedo impresionada y no me fijo cuando Nathan que me abre la puerta.
—Vamos que se nos hace tarde. —Dice extendiendo me su mano.
Lo miro mal y salgo del auto sin tomar su mano.
Caminamos en silencio seguidos de sus guardias y cuando entramos una chica plástica llena de silicona le sonríe a Nate, creo que tiene postizo hasta los dientes. La miro mal y tomó la mano del chico a mi lado mientras la entrelazo con la mía, Nate me mira confundido pero luego entiende y sonríe. Miro mal a la plástica y le sonrió, ¡es mío puta!Pienso mentalmente. Bueno no mío pero... bueno yo me entiendo.
Entramos al ascensor y decido romper el silencio.
—¿De qué trata la entrevista? –Pregunto interesada.
—Pues de mi, de mi vida de mi música. ¿Por qué? –Pregunta Nate.
—Si te preguntan algo sobre mi tienes que decir que apenas nos conocemos.
—Claro que no. —Responde de inmediato. —Hoy todos sabrán que eres mía, mi novia.
¡Oh No!
—No puedes decir eso. —Chillo. —Sabes que si la gente cree eso no me dejaran tranquila. No quiero una vida así, además no somos novios y lo sabes.
—Lo siento pero es una decisión que ya tomé. —Dice mientras marca el piso veinte nueve en el a sensor.
¡¡Maldito hijo de la gran....!!
—Nate por favor no hagas esto, tienes que dejar esa obsesión que tienes conmigo. Quiero mi vida normal de regreso, ser invisible. Que nadie me ame por lo que no soy o que otros me juzguen sin conocerme, si de verdad te interesó no dirás que soy tu novia y si lo haces me vas a conocer de verdad. Por favor no lo hagas. —¡Estoy suplicando maldito!
El dura unos segundos mirándome, unos segundos que parecen eternos. Mira mis ojos y luego mis labios y se pasa la lengua por lo de el. Luego mira otra vez mis ojos y asiente.
—Esta bien, no lo diré aún.
No puedo evitar suspirar de alivio, si salgo mucho en televisión puede ser que mi padre me encuentre, y ese sería un gran problema. Las puertas del asensor se abren y salimos juntos. Entramos por una puerta de vidrio donde puedo reconocer a Mike y Alex los amigos de Nate y también un par de hombres y el mánager de Nate.
—Hola linda tu debes ser Camille, he escuchado muchas cosas de ti. —Me saluda Bruno Stars.
—Hola. Si soy Camille es un placer conocerlo. —Le extiendo mi mano para estrecharla. Pero el la toma y me da un abrazo de abuelita que me sorprende. Después de unos segundos corresponde a su raro abrazo.
—Vaya eres justo como Nathan te describió eres tan.... —Me mira sin disimulo de arriba a bajo. —Tan hermosa.
—Gracias. —Le sonrió tímidamente y miro haber donde está Nate y lo veo charlando con Alex y Mike con el ceño fruncido. De vuelvo mi atención a Bruno. —Y usted es tan.... —Lo miro de arriba abajo también sin disimular. —Tan viejito. —Jesús no debí de haber dicho eso. ¡Estúpida bocaza!
Pero para mi sorpresa Bruno suelta una fuerte carcajada.
—Es enserio eres igualita que como Nathan te describió. —Responde sonriendo.
Bruno es genial es bueno que el no sea de esos mánager aburrido y odiosos. Estaba apuntó de responder pero alguien me Interrumpió.
—Espero que no estés coqueteando con mi chica Stars, por que te lo digo enserio no tendré compasión de ti. —Responde Nate mientras me toma por la cintura. ¿cuándo llegó?
Iba a decirle que no soy su chica pero otra vez me interrumpieron. Hoy parece ser el día de no dejar hablar a Cami.
—Chicos y chicas. —Responde Alex sonriéndome. —Vamos se nos hace tarde Sofía ha llegado ya.
Nate me toma de la mano y salimos todos juntos, en el pasillo todos se nos quedaban mirando. Entonces me di cuenta que Nathan y yo teníamos las manos entrelazada, frunci el ceño y rápidamente me solté de su agarré, el me miro y me sonrió. ¡Maldito!
Llegamos a una sala que no estaba muy lejos de donde estábamos, habían mucha gente, varias cámaras, un escenario y varios instrumentos.
—Aquí es donde tocamos para ensayar a veces, pero también hacemos entrevista. —Responde Nate leyendo me la mente. Decido no responder.
Una chica rubia sube al escenario se presenta mientras la graban.
—Y ahora el momento que todas y todos estaban esperando. Con un enorme placer quiero anunciar y presentar al maravilloso ¡Nathan Jones! —Grita la chica y rápidamente Nata sube al escenario y toma asiento junto a ella.
—Hola, ¿qué tal Sofi? —Pregunta Nata con una media sonrisa.
¡Vaya se ve tan sexy!
¡¡Alto ahí hormonas!!
—Hola Nathan ¿estoy genial y tu? ¿Qué tal de tu vida que nos puede contar? –Pregunta la tal Sofi.
—Pues ya tu ves, estoy en una pequeña vacaciones por así decirlo. Pero ya casi hay que comenzar a escribir canciones, la gira se acerca y nos toca mucho trabajo y ensayos.
—Si es una gira de un año a nivel mundial. Nunca vieran hecho una así ¿cómo te sientes?
—Pues estoy ansioso, hay países donde nunca he estado y ahora tendré la oportunidad de ir y hacer lo que me gusta. Compartir la música con todo el mundo.
—Pero será todo un año, ¿crees que sea mucho esfuerzo? ¿podrás con todo eso? –Pregunta de nuevo la chica, estoy aburrida y tengo hambre.
—Pues si, no será nada fácil porque tendré que escribir muchísimas canciones nuevas, ensayar el doble y será todo un año viajando de cada país a otro. Pero tengo fe que esta gira será genial. Y otra cosa que me motiva es que Michael y Alexander estarán conmigo en todo momento junto a todos mis seres queridos y a todos mis fans que amo tanto y me motivan para seguir adelante creciendo cada día más.
—Vaya te deseamos mucha suerte. Y ahora una pregunta que va rondado por todas las r************* es. ¿Quién es la chica del concierto del sábado?
Nate sonríe y mira en mi dirección. Por favor no lo hagas, por favor no lo hagas. Ruego mentalmente.
—Ella es... bueno es una vieja amiga mía, estudiamos juntos en la preparatoria. —Responde y suelto el aire de mis pulmones que tenía retenido.
—Pero te han visto mucho con ella en estos últimos días.
—Somos Buenos amigos y nos encontramos juntos en mi concierto y decidimos recuperar el tiempo perdido.
—Entonces solo es eso. ¿Una amiga?
Grito mentalmente.
El vuelve a mirarme fijamente y yo vuelvo a rogarle con la mirada.
—Si solo es una amiga. —Responde después de unos minutos.
Unas preguntas más y la entrevista termina, tomó mi bolso de la Universidad y voy rumbo a marcharme pero los dos gorilas no me lo permiten.
—A un lado grandulones. ¡Tengo que irme y tengo hambre! –Grito mientras lo empujó, pero no se mueven ni un pelo.
—El señor Jones nos dio órdenes extremas de que no la dejáramos ir. —Reponde unos de ellos.
—¡Y Una mierda! –Grito. —Díganle al "señor Jones". —Hago comillas. —¡Que se joda!
—No creo que..... —El guardia es interrumpido.
—Vamos Cami hay que irnos. —Nate me toma de la mano y me lleva arrastrando no se a donde. No puedo evitar bufar de coraje.
Subimos al ascensor y bajamos, hay algunos paparazzi y fans pero logramos pasar gracias a gorila uno y gorila dos. Subimos al auto en completo silencio y vamos algún lado que se que no es mi departamento.
—¿Dónde rayos vamos? —Pregunto causándome de brazos.
—Vamos a mi casa, Daniela me envío un mensaje diciéndome que ella y tu otra amiga fueron a comprar los vestidos y que no tenías llave. Así que me dijo que te lleve a mi casa que ella pasa a buscarte allá.
No puedo evitar rodar los ojos, estúpida Dani me la pagarás. Seguro lo hizo para ir a ver en que lugar vive la "súper estrella"
—Oye hay que pasar por una pizzería. Tengo hambre.
—Vale. —Diez minutos después estamos en una pizzería. Nate se coloca unos anteojos negros y una gorra antes de salir del auto. Lo miro raro pero luego recuerdo quien es el, a veces me olvido que el es famoso. Entramos al local de pizza, en lo que Nate la pide yo buscó una mesa y en ese momento me comienza un extraño dolor.
Trato de ignorarlo pero no se va, en ese momento llega Nathan y toma asiento al lado mío y me mira preocupado.
—¿Estas bien? –Me pregunta mientras toma mi mejilla. —Estas pálida.
—¿Me esperas un momento?, iré al baño. —No espero respuesta y me dirijo al baño.
Llego y me revisó mi ropa interior y a la gran mierda todo. Justo lo que pensé maldito período. Gracias a Dios que traía ropa negra, Dios bendiga el n***o. Pero ahora necesito urgentemente mis tuallitas.
Tomó mi teléfono y le marco a "Idiota N"
—¿Camille? –Pregunta confundido.
—Nate tengo un problemita. —Respondo rápidamente.
—¿Un problemita? ¿No quieres que entre allí? ¿o si? –Pregunta confundido.
—Ah no. —Me ruborizo, Dios me da vergüenza decir esto. —Necesito que vallas a una tienda y me compres... toallitas Femeninas.
Silencio del otro lado. ¡Mierda y si me colgó!.
—¿Toallitas ... Femeninas? –Pregunta tartamudeando.
—Si eso es algo que las mujeres usamos para ponernos la en la v****a cuando nos estamos desangrando. —Respondo sarcástica.
—Se para que son las toallitas femeninas... ¿Espera se desangran? —Pregunta Confundido, no puedo evitar y rodar los ojos.
—Si Nathan ahora ve por las tuallitas femeninas, ah y cómpralas con alas por favor. —Digo eso y cuelgo el teléfono.
Narra Nathan.
¿Con alas? ¿Acaso vuelan? Esa hija de su abuela me colgó el teléfono y me dejó con este gran problema.
Me pongo de pie rápidamente y camino hasta afuera de la pizzería, al frente logro distinguir una pequeña tienda. Camino hasta allá rogándole a todos los que me puedan oír en silencio que ahí dentro no hayan cámaras.
Entro y miro a todos lados a ver si veo las toallas femeninas, pero no hay nada. Camino hasta el mostrador a preguntarle dónde están, pero ahí hay mucha gente y tengo miedo me que reconozcan.
—Disculpe. —Llamó la atención de una mujer que esta mirando tinte de cabello. —¿Me podrías decir donde están ubicadas las toallitas femeninas? —Susurro la última palabra.
—¿El qué? —Pregunta la mujer.
—Las toallitas femeninas. —Vuelvo a decir esta vez un poco más alto.
—¡Ahh las toallas femeninas! —Chilla la mujer. —No creo que en tu masculinidad le pueda caber una toalla femeninas de esas. —Responde la mujer.
¿Espera qué? No me imagino a mi súper Nate envuelto en una cosa de esas con alas.
—No son para mi, son para mi novia. —Respondo rápidamente. ¿Novia? bueno casi novia.
—Waw que romántico. —Exagera la mujer. —Cuando era más joven, digo no soy vieja pero he tenido Buenos años por que ahora sólo tengo 64 pero cuando era adolescente tenia un novio que era hermoso, ojos verdes cabello n***o y era muy romántico y un día le dije que me comprara toallas femeninas y el dijo que eso le daba vergüenza y yo le respondí que si no le daba vergüenza estar dentro de mi, por lo hacíamos casi todos los días...
—Disculpe. —La interrumpo. —No quiero escuchar sus experiencias sexuales ahora mismo, aún no desayuno. Solo quiero saber donde están las toallitas femeninas que mi novia se esta desangrando.
Espero no ser grosero, pero no quiero saber cómo está mujer tenía sexo con su novio. Aún estoy muy joven para dañarme la mente con tales escenas. Pero para mi suerte ella sonríe.
—Esta bien joven no se preocupe. Están por allá. —Me señala detrás de mi ahí están. Mierda creo que eso fue el karma que me dio la vida por no fijarme bien. Le agradezco que la mujer y me alejó rápidamente.
Llegó a la zona de las toallitas femeninas, pero no veo la jodidas alas, seguro ya se fueron volando.
Veo rosadas verdes Rojas y Blancas pero ningunas tienen alas. Tomó mi teléfono y le marco a Camille.
—¿Nate? –Pregunta del otro lado del teléfono.
—Camille no veo las jodidas alas. —Digo enojado y que ni piense que le preguntaré a la mujer, no quiero saber como fue su primer orgasmo.
Para mi sorpresa ella ríe a carcajadas.
—Nate lee bien, en la envoltura lo dice. —Me fijo bien y veo que dicen con "alitas". Pero no veo que tengan unas jodida alas.
—Ya veo. —Respondo. —Me lo vieras dicho antes. —Cuelgo la llamada, cuando ella empieza a reír. Yo aquí pasando vergüenza y ella riéndose de mi.
Tomó una individual y también trece paquetes con alitas. Que no crea que volveré a comprarle toallitas femeninas. Con esto le durará un tiempo y después mandaré a mis guardias.
También me compro un bigote falso y una peluca de cabello largo, no me arriesgare que me reconozcan con las toallitas femeninas en la mano. La empleada me mira raro cuando me acerco con todo eso a pagar pero no dicen nada. Antes de salir me colocó el bigote y la peluca y me dirijo a la pizzería.
Me paro frente al baño de chicas y me pregunto, ¿cómo le hago llegar esto a Cami? Veo que una mujer que parece limpiadora va entrando así que lo envío con ella, la individual porque ya guardé las otras en el auto.
—¿Disculpe podría llevarle esto a una chica que esta allá dentro que se llama Camille? –Pregunto amablemente, la mujer asiente le entregó la Bolsa negra y entra por la Puerta.
Diez minutos después la veo como camina hacia mi con una linda sonrisa y algo ruborizada.
—¿Dónde está el garfio y el loro Jack Sparrow? Te pareces al de piratas del Caribe. —Dice sonriendo.
Si no fuera una chica y no fuera tan linda ya la hubiese golpeado. Juro que si.
—Vamos. —La tomo de la mano y vamos rumbo a buscar la pizza que deje preparando.
Minutos después vamos en el auto rumbo a mi casa, Cami dijo que quería comerse la pizza en mi casa y no quise discutirlo con ella. La miro de reojo y veo como se remueve incómoda en el asiento y frunce el ceño.
—¿Estas bien? —Pregunto preocupado.
—No, duele mucho. —Responde entre dientes.
—¿Qué te duele? –Vuelvo a preguntar.
—¡No te importa y conduce!. —Grita.
Decido no responder ya, no hay nada más difícil de sobrellevar a una mujer hormonal. Veo como se recuesta y cierra los ojos y sigue frunciendo el ceño, ya me está preocupando.
—¿Quieres que paremos a comparar una pastilla o ir a un hospital? –Le pregunto lo más amable posible.
—¡Te dije que te calles la puta boca y conduzcas! —Vuelve a gritar.
La miro irritado pero no digo nada, unos minutos después estamos en la entrada de mi mansión. Ella abre la puerta desde que detengo el coche y se va corriendo hacia la casa. Le pongo el seguro y bajo tras ella.
Voy a la cocina y sirvo la pizza en un plato y subo las escaleras a ver donde se metió Cami. Luego de unos minutos la veo en mi habitación acostada en mi cama en una posición rara. Tiene la mitad de su cuerpo afuera de la cama, solo tiene los pies arriba y de la cintura para abajo esta afuera de la cama.
—Tomá te serví la pizza. —Digo acercando me a ella.
—No quiero nada, vete y déjeme que muera en paz. —Responde.
¡Dios que dramática!
¿Qué no quiere pizza?, vaya eso de las mujeres debe ser grave.
—¿Qué tienes? Si quieres puedo....
—Es Andrés duele, duele mucho.
¿Andrés?
—Dime que necesitas para....
—¡Maldición! DUELE, DUELE MUCHO QUIERO A DANI Y AMY. BUSCAME A MIS AMIGAS. DILE QUE LLEGO ANDRÉS Y QUE DUELE MUCHO ¡RÁPIDO! –Grita a todo pulmón.
—Ok pero... —Vuelve a intenrrupirme.
—QUIERO A AMY Y DANI AHORA. LLAMALAS RÁPIDO ¡¡AHORA!! –Vuelve a gritar y luego me lanza un zapato.
Salgo la habitación y le marco a su amiga Dani.
—Hola Guapeton. —Responde la chica.
—Cami esta descontrolada, grita Andrés y quiere que vengan. La verdad no se ustedes las mujeres están locas.
—¡Mierda Andrés! ¡Amy llegó Andrés hay que ir!. —Grita Dani, ¿quién demonios es Andrés? — Escúchame bien Nate. —Dice seriamente Daniela. —Búscame toallas y ponme agua a hervir en una olla, dile a Cami que en diez minutos llegamos.
¿A quién demonios van a matar esas chicas en mi casa? ¿Y quién es Andrés? Iba a preguntar pero Daniela cuelga el teléfono.
Ahí mismo le envió un mensaje a Alex para que me investigue quien demonios es Andrés.
Si sigo una semana más con esa chica me volveré loco...
Pero me gusta lo que siento cuando estoy con Cami... y de una cosa estoy muy seguro, Camille Miller será mi perdición..