Helen.
Nunca solía arrepentirme de haber tenido sexo con algún chico, porque por más malo que haya sido el momento, la realidad es que por algo sucedió. Tampoco es como que pudiera volver el tiempo atrás para deshacerlo.
En fin, digo que nunca solía arrepentirme, pero ahora, en estos momentos, estaba viviendo la experiencia de odiar el hecho de tener que salir de la casa de Víctor bajo la mirada furiosa de su madre.
“¿Él sabría que ella estaba aquí anoche?” me pregunto.
De cualquier forma, no me sorprendería que todo estuviese calculado desde un inicio por su parte, porque por lo poco que lo conozco, es un descarado.
La madre de Víctor me observa con reproche mientras hago la caminata de la vergüenza. Miro brevemente hacia su rostro e intento sonreír.
—Adiós, un gusto conocerla —digo en un susurro.
Y espero que luego de mi estúpida despedida ella me deje libre, pero al contrario de mis pronósticos la señora camina directo a mi para detenerme.
—¿Ustedes son novios? ¿Cuál es tu nombre? —pregunta ella.
Abro la boca sorprendida y niego con la cabeza. Al hacerlo solo provoco causarme una fuerte punzada de dolor en mi cabeza.
“No beberé nunca más”, concluyo.
—Solo fue un desliz, no somos novios. Mi nombre es Helen —extiendo mi mano hacia ella, pero me ignora y me da una mirada de arriba hacia abajo, mostrando desinterés en mi persona.
—Helen, te agradecería que no volvieras a esta casa para tener otro desliz con mi hijo —susurra lentamente, como si fuese una madre quién explica algo a su hija de dos años. Arrugo las cejas de forma involuntaria, porque odio sentir que me están regañando.
—Disculpe, pero no fui yo quién lo llevó a tener sexo a la casa de mi madre. Cualquier cosa dígale a él, no es mi problema —me encojo de hombros y suspiro—. Sé que no luzco como la princesa que toda mamá sueña para su hijo, pero tampoco busco ser una damisela propensa a vivir un romance loco y romántico.
La madre del rubiecito me mira atónita y luego gruñe hacia mí.
Ella realmente me gruñe.
—Él debió estar muy ebrio como para tener algo contigo —dice con el veneno filtrándose en su voz.
—Tuvimos sexo, no "algo" —hago comillas con mis dedos junto a una mueca—. Puedo ver de dónde salió lo odioso en él.
Veo como ella abre los ojos de par en par y creo haberme excedido, pero en mi defensa, me siento juzgada y cansada.
—¡Muchacha ordinaria! —ella se abanica el rostro con sus manos e inspira con fuerza—. ¡Víctor no merece a una descarriada como tú!
—Y suerte para usted que yo no quiero a un niño de mamita—llevo una mano a mi frente y presiono levemente por el dolor de cabeza. Ella alza una ceja en mi dirección y me apunta la puerta a mis espaldas.
—Espero de verdad no toparme contigo en otra ocasión —dice con enfado.
—Descuide, quizás el segundo round sea en la comodidad de mi casa —le guiño un ojo y luego me doy media vuelta para abandonar el lugar de los hechos.
Una vez fuera soy libre de reír en voz alta.
¿Segundo round? En mi próxima reencarnación, ya tuve suficiente de este rubiecito.
—Ya lo entiendo todo, es un malcriado niño de mami —digo.
(...)
Llego al lote de departamentos en donde vivo y mi cuerpo ruega por una ducha tibia y dormir mil horas continuas.
Camino a todo lo que mi cuerpo con resaca me permite y entro en mi edificio. Subo en el ascensor para dirigirme a mi hogar y cuando las puertas se abren para que pueda bajar, maldigo a mi suerte.
“Aquí va mi segundo momento incómodo del día”, pienso.
—Hola —digo sin ánimos. Mi vecino Esteban me observa con recelo y se queda de piedra.
—Hola, Helen —saluda en un susurro y baja la mirada.
—Que estés bien —digo en un ridículo intento de parecer amable.
Bajo del ascensor un poco avergonzada y sin más me dispongo a abrir la puerta de mi casa. Entro lo más rápido posible, como si estuviera escapando de alguien, aunque en realidad eso es lo que estoy haciendo, escapando de Esteban y su mirada de cachorrito abandonado.
No debería sentirme culpable porque él haya desarrollado ciertos sentimientos hacia mí, pero aun así lo hago. Nunca le di esperanzas ni alguna señal confusa, de hecho, intenté ser lo más clara posible en cuanto a mis intenciones, pero aún así él confundió la cosas y se hizo falsas esperanzas conmigo.
Suspiro agotada, porque pensar tanto me hace doler aún más la cabeza. Voy directo al baño y me desnudo para poder meterme a la ducha y luego dormir mi merecida siesta de resaca.
(…)
Despierto con el constante sonido de mi celular y al ver el nombre de mi amiga Cristina en la pantalla contesto de inmediato.
—¿Hola? —medio saludo confundida.
—Tenemos una emergencia. Georgia anoche se topó a Adam, no entiendo muy bien, pero debemos ir a verla —dice apresurada—. Creo que le montó un espectáculo en el bar.
Mi amiga finaliza la llamada y me quedo mirando la pantalla del celular sin saber muy bien qué día es hoy. Poco a poco me levanto y me visto con lo primero que encuentro.
Cristina tiene mucha razón, si Georgia está mal en estos momentos, mi deber es ir a socorrerla para hundirnos todas juntas en la misma mierda. Aunque el problema sea nuevamente su maldito exnovio tóxico.
Lo último que recuerdo de anoche es que Georgia y Benjamín estaban besándose. ¿Qué pasó después? No lo sé, pero pienso averiguarlo y luego asesinar a quien deba.
Nada quita que me sienta como una amiga de mierda, porque juro que no noté nada de lo que pasó, todo por estar de caliente con un malcriado niño de mami. Las amigas son primero y esa es mi regla de oro, por lo que sin más tomo unas gafas, mis llaves y salgo de casa.
Mi amiga me necesita y no tiene que pedir mi compañía para que yo esté plantada en su casa dispuesta a matar a todo un ejército si es necesario. Bueno, no tan literal, porque no me gustaría matar a ningún ser vivo, no soy una perra egoísta sin corazón como todos quieren creer.
Espero que pase un autobús que me lleve a casa de Georgia y mientras eso sucede, reviso mi celular y caigo en cuenta que no intercambiamos números con Víctor.
“Es mejor así”, pienso.
(...)
Llego a casa de Georgia y fuera me encuentro a Cristina, esperando por mí. Nos saludamos y antes de que entremos Cristina me observa y suspira agobiada.
—Benjamín y Georgia se estaban besando en el bar, llegó Adam y le hizo un espectáculo de celos —me cuenta en un susurro—. Creo que le dijo algunas cosas hirientes.
Bufo agobiada y siento unas enormes ganas de asesinar a Adam.
—Vamos a ver qué pasa con Georgia —digo.
Nos encaminamos al interior de la casa de nuestra amiga y vamos directo a su habitación, no sin antes pasar a saludar a su madre, quien nos llena de besos y un gran abrazo.
—No entiendo nada de lo que pasó anoche —es lo primero que dice Georgia cuando nos tiene en frente.
Se ve totalmente devastada y odio verla así, porque Georgia antes de estar con Adam era una chica alegre, risueña y que tenía un brillo único, pero al estar con ese maldito se fue apagando de a poco su luz.
—Yo tengo algo en mente, pero necesito que te lo tomes bien, dentro de lo posible —le dice Cristina mientras entra a la habitación y pasa directo a la cama de nuestra amiga.
Entro tras ella en silencio y con una mano en la cabeza.
—Solo no hablen tan fuerte, mi cabeza aún da vueltas —acomodó mis lentes de sol y tomo asiento en el suelo de la habitación de Georgia.
—Habla —le señala Georgia a Cristina.
—La cosa es que pienso que Benjamín puede tener negocios turbios y Adam lo sabe, por eso quiso alejarlo de ti anoche —me rio muy fuerte al escuchar la teoría de Cristina.
Georgia camina de un lado a otro dentro de la habitación y se le ve muy nerviosa. Suspiro antes de hablar.
—Adam está celoso, no es la gran cosa —me encojo de hombros, restándole importancia—. No quiere que estés con nadie más que no sea él, pero tampoco puede serte fiel.
Georgia se detiene y me observa fijamente, analizando mis palabras.
—Pero Benjamín… la cosa es que creo que, al parecer, él no está tan interesado en mí, solo me besó y ya —dice apenada. Arrugo las cejas de inmediato, porque por como actuó él anoche, si se notaba interesado en Georgia.
—Puede ser, pero no por eso vas a dejar de explorar el terreno con él —Cristina señala con decisión—. Quizás no le gustas, pero puede que consigan llegar a hacerlo. Porque a ti tampoco te gusta tanto, solo es atracción y está bien porque aún no se conocen lo suficiente.
—¿Qué dijo Adam? —pregunto aún un poco confundida. Georgia se sienta y baja la vista.
—Más que decir, le preguntó a Benjamín si lo hacía apropósito, el besarme —dice algo apenada. Arrugo mi rostro en una mueca, porque sinceramente Adam Frederick me da mucho asco.
—Perro egocéntrico, solo está celoso —digo con la ira filtrándose en mi voz.
Georgia suspira y asiente con la cabeza, sin decir nada más.
Luego de conversar un poco más, salgo de casa de Georgia con mucha molestia y camino junto a Cristina hacia mi departamento.
El maldito de Adam era un hijo de puta y me costaba ponerme en su lugar para entender cómo funcionaba su retorcida mente. Era un egoísta que no la quería con él, pero tampoco con alguien más.
La verdad yo no sabía muchas cosas sobre el amor, porque nunca me había enamorado de alguien. Yo nunca estuve interesada en tener una relación seria, creo que todo radica en la tóxica relación que mis padres tuvieron en algún momento de sus vidas y que yo presencié en mi infancia.
No los culpo, porque su intención nunca fue traumarme con respecto al amor, pero aun así fui un efecto colateral que quedó dañado.
—¿Crees que esto de los pasos le sirva a Georgia? —me pregunta Cristina. La observo fijamente y sonrío.
—Claro, de algún modo la distrae de pensar tanto —le digo. Mi amiga asiente y luego suspira agotada.
—Siento que por más que hagamos por ella, solo está en sus manos superar a Adam —Cristina detiene su paso y yo la imito.
—Pienso igual que tú —digo.
Nos despedimos con un fuerte abrazo y cada una toma rumbos diferentes.
(…)
Al llegar a casa, realmente no tengo energías para nada más que para acostarme y pedir comida a domicilio. Mientras mi pedido llega, coloco una de mis series favoritas en mi computador y espero paciente.
La pizza llega y me dirijo a mi habitación en mi enorme cama junto a mi caja de pizza y mi único fiel compañero: mi computador.
Me recuesto en la cama, disfrutando de mi serie y de comer algo delicioso.
Luego de ver tres capítulos tomo mi celular y reviso los mensajes que no había leído. Uno de mis compañeros me hace recuerdo que se acerca la fiesta semestral de nuestra carrera.
Con tantos sucesos, lo había olvidado.
Reenvío el mismo mensaje a Georgia, para hacerle recuerdo y después bloqueo mi teléfono para reproducir un capítulo más de Vikings.
Siento que esta fiesta me haría bien, el poder quizá estar con alguien más y conocer más personas, así tal vez podría sacarme de la cabeza a un chico rubio insoportable que no quiere irse de mis pensamientos.
UYYYYY, ¿qué tal la espera? Por ahí alguien me dijo que por no actualizar diario se perdía el interés en la novela, ¿será verdad? :( Estoy dando todo para poder traerles más capítulos la próxima semana, en una de esas día por medio, PEEERO eso solo sucederá si me ayudan a recomendar la novela en los grupos de f*******:, para que cada vez seamos más y me ayuden, porque lo que es yo, lo estoy dando todoooo
LAS ADORO, NENASSSS BELLAS
PROXIMO CAPÍTULO: VIERNES 09 DE ABRIL
Capítulo dedicado a Vania Vázquez por seguir aquí apoyándome