Después de esa tensa conversación, el Cabo del ejército colombiano, nos estrechó la mano a cada uno de nosotros, y mi padre con una sonrisa también le estrecho la mano. Pero cuando mi padre le dio la mano al cabo, él no le soltó la mano de una vez, sino que se lo quedo mirando fijo a la cara si soltarlo por 2 minutos, Y le dijo:
.— Si tú fueras Colombiano, yo juraría que te conozco, te pareces a un muchacho que jugó conmigo Futbol con el Junior de Barranquilla en segunda división, eres igualito, a José, que le decíamos Muel.
Mi padre ya inmediatamente lo reconoció, y soltó una carcajada, y no paraba de reír, todos nos quedamos sorprendidos, por la actitud de mi padre.
Pero el Coronel le dijo a los que andaban con él:
.— Vámonos que estos dos se conocen, son viejos amigos.
Entonces el Coronel, y los militares, y el político, también el gerente del restaurante, se montaron en la camioneta militar, y se fueron al hotel.
Pero mi padre miro al Cabo y le exclamo diciendo:
.— ¡Ah, tú eres Coquito, el lateral izquierdo del equipo.
Entonces el Cabo, abrió tanto los ojos, que se le iban a salir, y también soltó una carcajada y se acercó a mi padre, y lo abrazo muy fuerte.
El Cabo, con los ojos aguados le dijo a mi padre:
.- Me alegra mucho verte Muel, yo me enteré de que te habías ido del país, un año después que te fuiste, porque tú te casaste, con una mujer muy bella, y abandonaste el futbol cuando te casaste.
Mi padre lo interrumpió y le dijo:
.— Coquito hermano, (señalando a mi madre dijo) esa es la mujer bella con la que me case.
El Cabo sorprendido exclamó:
.— ¡Oh, sí, ella es Esther, no la reconocía!
¡Pero sigue siendo una hermosa mujer!
Entonces el Cabo fue y abrazo a mi madre, y le dijo:
.— Ustedes dos, fueron mis mejores amigos, aunque fue corto el tiempo de nuestra amistad.
Estoy a sus órdenes.
Si necesitan algo en este pueblo, no dudes en buscarme.
El Cabo le hablo a mi padre y le dijo:
.— Mira Muel, cuando yo supe que ibas a emigrar a Venezuela, busque la dirección de tu casa porque yo también me quería ir, y pensé, si encuentro a Muel, no me voy solo, me voy con él.
Y encontré la dirección de tu casa, luego fui a buscarte, pero cuando llegue a tu casa, ya te habías ido, y mi ilusión de emigrar a Venezuela, ese día termino. Y me inscribí, en el servicio militar, en estos tiempos, la carrera militar es peligrosa. Por eso cuando te reconocí sentí mucha nostalgia.
Mi padre le respondió con sus ojos llenos de lágrimas:
.- Coquito, si tú me hubieses dicho que te querías ir con nosotros a Venezuela, yo te hubiese esperado todo el tiempo que necesitaras.
Entonces el Cabo le dijo a mi padre:
.— Muel, ¿Necesitas ir al hotel?
¿Estás hospedado allí?
Mi padre respondió:
.— De verdad que si necesitamos ir al hotel, porque estamos hospedados allí.
El Cabo le dijo:
.— Te recomiendo que te cambies de hotel, los guerrilleros pueden arremeter en contra de los políticos que están hospedados aquí.
Vamos que yo mismo los voy a escoltar hasta el hotel.
Y así fue, nos montamos en el taxi, y salmos rumbo al hotel, y el Cabo no paraba de hablar con mi padre y con mi madre. Cuando entramos al hotel, todo estaba muy tenso desde la puerta de entrada, muchos militares por todas partes, y cuando nos vio el Gerente del restaurante, le llamo la atención a mi padre y le dijo:
.— La empresa turística que administra este hotel, propone a los huéspedes del Doral, si desean cambiar de hotel, los llevaremos a un hotel 5 estrellas, para que terminen de disfrutar los carnavales de nuestro país.
Mi padre le pregunto:
.— ¿Y qué va a pasar con los militares y políticos que están hospedados aquí? ¿Se van con nosotros para el otro hotel?
El Gerente respondió con una sonrisa:
.— No es un secreto para nadie, que este atentado fue dirigido expresamente para los políticos y los militares.
Gracias a Dios, ellos se van de este pueblo, esta misma noche.
Así que no se preocupe, allá va a haber mucha vigilancia Policial y militar. Pero aquí cada vez que alguien entre, lo van a revisar de pies a cabeza, así este hospedado aquí.
Entonces el Cabo le dijo a mi padre:
.— ¿Te das cuenta? ¿Lo que yo te acabo de decir? Busca otro hotel, pero ya ellos te solucionaron el problema, y para donde te van a enviar, es 10 veces mejor que este.
Creo que te ganaste un premio de lotería.
El Gerente nos dijo:
.— En 2 horas, va a estar parado un autobús de turismo, con aire acondicionado y vidrios ahumados, en la puerta del hotel, para trasladar a los huéspedes, a su nueva habitación.
Entonces entramos a la habitación, nos bañamos y nos vestimos, y recogimos todas nuestras cosas, es eso se fueron las dos horas, todo esto lo hicimos, pero reinaba una presión en todo el hotel, había muchos militares, pero aun así, los propios ciudadanos del pueblo, decían que toda esa seguridad no era suficiente para sentirse tranquilo. Luego bajamos con nuestras maletas y los camareros las montaron en el autobús, entonces fuimos un momento para la casita de al lado del hotel, donde Vivían esas personas necesitadas, mis padres le iban a regalar un dinero en efectivo, pero cuando llegamos, todo estaba cerrado, y llamamos muchas veces y nadie salió.
Nos regresamos al autobús, y el Cabo llamo a mi padre, para despedirse de él y le dijo:
.— Espero que pronto nos volvamos a ver, mi viejo amigo.
Mi padre le respondió:
.— ¡No señor! Así no va a hacer nuestra despedida. Mañana te espero en el otro hotel, a la hora del almuerzo, para que almorcemos juntos, y hablemos un rato.
Hay casas que debemos hablar.
El Cabo agregó:
.— Está bien hermano, a esa hora estaré allá.
Nos embarcamos en el autobús, y a los 15 minutos de habernos embarcado, salimos rumbo al hotel Hilton.
Cuando llegamos al Hilton, todo estaba tan bien sincronizado, que los maleteros, sabían nuestros nombres, y nos llevaron a nuestras nuevas habitaciones, y nos dijeron donde estaba el restaurante, y que el horario de las comidas, era el mismo horario del Doral.
Y también teníamos acceso, al gimnasio y a la piscina. En este hotel también había mucha vigilancia militar. Realmente en ese Hotel se respiraba mucha más tranquilidad que en el otro donde estábamos.
Cuando entre a mi habitación, había una imponente pintura, de un hermoso paisaje donde conversaban un Águila y una Golondrina.
Y el Águila le pregunta a la Golondrina:
.— ¿En realidad me gustaría saber, porque esos ansiosos seres humanos, andan corriendo por las calles, y se preocupan tanto?
La Golondrina le responde al Águila:
.— Pues bien, pienso que debe ser que ellos no tienen un padre Celestial, como el que nos cuida a ti y a mí.
Inmediatamente puse mi cabeza en la almohada de mi cama en la nueva habitación me quedé, profundamente dormido, pensando en la respuesta de la Golondrina.
Al día siguiente nos levantamos, y fuimos a desayunarnos en el restaurante del Hotel. Todo en este hotel era mucho más exquisito que el otro. Me comí un club Sándwich, en el desayuno, y era el doble del tamaño que el otro.
El vaso del Jugo de naranja, también era el doble del tamaño del otro.
Después del desayuno mi padre nos dijo:
.— Su madre y yo, vamos a la casa de los niños pobres, que viven al lado del Doral. Vamos a ver si están allí, para hacerles una compra de víveres y verduras y carnes, para que tengan comida esta semana. En 2 horas estamos de regreso, si quieren bajan a la piscina, y se bañan, y disfrutan un rato.
Mis padres, y dos de mis hermanas, tomaron un taxi en la puerta del hotel, y fueron hasta el Doral, el taxista sorprendido, los deja frente al ranchito al lado del hotel.
Al bajarse del taxi, fueron al ranchito, y comenzaron a llamar, pero nadie salía, al momento salió del Doral el Gerente del restaurante, y llamando a mi padre le pregunta:
.— ¡Hola! Saludos, ¿Qué hacen por aquí?
Mi padre le responde:
.— Justamente venimos a saludar a las personas que viven en esta casa.
El Gerente responde:
.— ¿Hay, mi amigo? ¿No sabes la noticia?
Irrumpe mi padre y dice:
.— ¡No! No se la noticia ¿Dígame que pasó? Por favor.
El Gerente le dijo:
.— El día de ayer, la señora se fue con dos de sus hijos, a la tribuna principal, desde muy temprano, y se quedó allí para ver todo el desfile, ella acostumbraba hacer eso todos los años. Se llevaba dos hijos diferentes cada año.
Cuando explotaron los dos carros bomba, ella estaba allí con sus dos hijos.
Los tres murieron instantáneamente. Cuando el esposo supo lo que le había sucedido a su esposa y sus dos hijos, el viejo se desmayó y no volvía en sí, y nosotros llamamos una ambulancia, y se lo llevaron a un hospital.
Mi madre y mi padre, y mis hermanas, se pusieron a llorar.
Y mi padre le pregunto al Gerente:
.— ¿Usted por casualidad sabe, a que hospital se llevaron al viejito?
El Gerente le respondió:
.— Lo siento mucho amigo, pero no se ha cuál hospital trasladaron al viejito.
Yo creo que puedo investigar a cuál Hospital llevaron al señor.
Disculpe amigo la pregunta que le voy a hacer: ¿Usted es familia de ellos?
Mi padre le respondió:
.— No, no somos familia, pero quiero ayudarlo.
El Gerente le dijo:
.— No se preocupe amigo, mañana le hago llegar el nombre del hospital donde está el viejito.
Mis padres y mis hermanas regresaron al hotel, y se cambiaron de ropa, y se dieron un chapuzón con nosotros en la piscina.
En el área de la piscina, había un muchacho joven, blanco, alto, cabello castaño claro, de ojos azules, este joven fue campeón regional de natación, en la categoría juvenil, así que tenía un cuerpo bien definido, el joven fungía como salvavidas de la piscina, y a su vez como instructor turístico del uso de todas las aéreas recreativas del hotel. Yo siempre veía a este joven muy cerca de mi hermana Nena. El joven nos trajo a la piscinas muchas cosas con las que nos podríamos divertir en la piscina. La piscina era muy, pero muy grande, el joven trajo tres inflables que parecían un colchón de una cama, y las mujeres se acostaron en esos inflables, y todavía quedaba mucho espacio para jugar con los balones de voleibol. También había en el área recreativa del hotel, una no pequeña piscina con olas. Donde te daban una tabla de surfear, y te divertías un mudo en esa piscina.
En un momento, el área recreativa del hotel, se llenó de las personas hospedadas en ese lugar. Todos preferían esta allí, que salir a las calles, realmente era más seguro el área recreativa del hotel, que las calles de ese pueblo.
Me Salí por un rato de la piscina, y me fui a un área donde había muchos árboles que daban mucha sombra, y un césped inigualable de color verde oscuro.
Había muchas mesas cuadradas de granito, con 4 sillas sin espaldar, los que llamamos banquetas de granito, las mesas tenían pintadas, también de granito, una tabla de ajedrez, eran mesas diseñadas para competencias nacionales de ajedrez, eso se veía como de otro mundo, también había mesas de Dominó en ese mismo material, con sus 4 sillas de granito, y las mesas tenían en cada puesto su calado para colocar las fichas del dominó.
Toda esa área tenía un mantenimiento óptimo, todo estaba muy bien cuidado, y extremadamente limpio.
Mientras caminaba por ese lugar, de pronto escuche a dos personas hablando entre los árboles, eran una mujer y un hombre, que yacían acostados en la grama.
Me acerque cuidadosamente y escuche la conversación, y no solo era una conversación simple, sino una conversación muy sensual, con besos muy apasionados.
Él le decía:
.— Eres una mujer muy hermosa, me gustas muchísimo, tanto me gustas que creo que me quedaría para siempre contigo.
Después de haberle dicho eso, comenzaron a darse besos, tan apasionados que solo se escuchaban los suspiros de ella, él le besaba su cuello y sus hombros, y entre cada suspiro, ella decía:
.— ¡Que haces, me vuelves loca! Nunca yo había sentido algo así.
Y él seguía basándola por todo su cuerpo.
Yo veía cuando él le acariciaba sus senos, y las casas se ponían cada vez más caliente en esa relación.
De pronto un empleado del hotel apareció por allí, llamando al instructor:
.— ¡Peter! ¡Peter! ¡Manager!
Luego el empleado me miro y me dijo:
.— ¿No has visto al Manager de la piscina por aquí? Tenemos rato buscándolo y no sabemos dónde está.
Yo me asusté un poco, pero le respondí:
.— yo tengo mucho rato aquí, mirando lo hermoso de este lugar. Y no he visto a nadie por aquí.
Mientras yo aún hablaba, el joven Peter salió de entre los matorrales, bastante asustado y le pregunto al empleado del hotel;
.— Te escuche cuando me estabas llamando, pero vi algo raro entre las matas que parecía como un perro callejero, y fui a sacarlo entes que los huéspedes hotel lo vieran.
El empleado le pregunto:
.— ¿Y encontraste al perro? ¿Quieres que eche un vistazo?
Peter le respondió:
.— No déjalo así, ya yo revisé muy bien el lugar, y he contactado que allí no hay nada.
Hubo un silencio de un minuto, y Peter me miro, y me reconoció que yo era hermano de Nena, y se sorprendió.
Y me preguntó:
.— ¿Tú eres de la familia que están desde temprano aquí en la piscina?
¿Y qué haces aquí tan solo? Cuando quieras venir para esta área, dime y yo te acompaño.
Entonces el empleado muy intrigado le dice a Peter:
.— Jefe, pero yo creo que no hay ningún peligro, ni ningún problema que un huésped del hotel venga a esta ares cuando él quiera venir.
Peter le cambio el tema de conversación al empleado y le preguntó:.
— ¿Y tú, que haces fuera de tu área de trabajo?
Él le respondió:
.— Lo estoy buscando a usted jefe, porque su padre, el administrador del hotel, tiene rato preguntando por usted, y nadie sabe donde está usted. Por eso estoy aquí, salvándole el pellejo para que no ro regañen. Y ahora usted, molesto me pregunta qué hago yo por aquí.
¿Será que hay algo escondido por aquí que yo no puedo ver? Ja, ja, ja.
Entonces Peter, con una sonrisa en su cara dijo:
.— Bueno, señores debemos ir a nuestros lugares, tú a tu puesto de trabajo, el jovencito con su familia, y yo a mi puesto de trabajo.
Ahora yo estaba muy intrigado para ver quién estaba detrás de esas matas. Y le dije a Peter:
.— ¡Yo me quiero quedar un rato aquí! Váyanse ustedes.
Peter me dijo:
.— Muchacho, yo acabo de ver un perro por aquí, y si ese perro te muerde será tu culpa.
Te recomiendo que te vengas con nosotros.
Yo era un muchacho, muy entendido, a causa de los consejos de mi padre. Y la respondí a Peter:
.— Si hay un perro por aquí tú serás el culpable de que ese perro me muerda. Porque tú le dijiste al empleado, que tú revisaste muy bien el área, y no había rastros de ningún perro. Así que me quedaré un rato más aquí.
En ese momento aparecieron dos de mis hermanos buscándome, y me dijeron:
.- Joche, tenemos mucho rato buscándote. ¿No has visto a Nena? Tampoco aparece por ningún lado. Vamos mami te esta llamando.
Yo le respondí a mis hermanos:
.- por favor regálenme 3 minutos, y díganle a mami que la Nena y yo vamos en un rato.
Y mi hermano me pregunto:
.- ¿Y tú sabes donde esta Nena?
Y yo mirando a Peter le respondí a mis hermanos:
.- Si yo sé donde está la Nena. Vayan a la piscina, que en tres minutos yo voy con la Nena para la piscina.
Ya Peter sospechaba, que yo sabía todo, y le dijo a mis hermanos:
.- vamos a la piscina, de seguro que él viene en tres minutos como lo dijo.
Entonces todos se fueron, y yo me quede allí solo. Y comencé a llamar a