REFLEXION

1834 Words
Mi padre salió triste, por la decisión tomada por mi abuelo. Pero mi padre no se rindió, siguió viendo a su novia Esther, a escondidas de su padre, todos los hermanos de mi madre, querían que mi padre se casara con ella, mi tía Isabel, mi tía Cande, mi tía Adela, mi tío Juan, mi tío José, mi tío Tito, y mi tío Felipe. Mi abuelo Jaime era carpintero, y herrero, y cierta vez un colegio privado del pueblo, le hizo un pedido de 60 sillas con sus mesitas, para los alumnos del colegio. Pero mi abuelo se atrasó con la entrega de las sillas y las mesitas. Y llego el día, donde el dueño del colegio se reuniría con los representantes para mostrarles la remodelación del colegio, por lo tanto deberían estar las sillas y las mesitas nuevas , la reunión era a las 9:00 am, y mi abuelo salió de su taller ese mismo día de la reunión, a las 6:30 am para entregar el pedido. Pero saliendo de su taller, la camioneta donde trasladaba las sillas y las mesas, se apagó, y no quería volver a encender. Mi padre iba caminando para su trabajo, y pasó justo por donde estaba accidentado mi abuelo. Y mi padre le dice: .— Buenos días, Don Jaime, ¿Qué le pasa a su camioneta? ¿Por qué lo veo tan preocupado? Mi abuelo le responde: .— Hola José, buenos días. Mi camioneta se me apago, y no ha querido prender, es el alternador, que lleva rato echando broma, y no he tenido tiempo ni dinero para repararlo. Y para colmo de males, me atrasé en esta entrega, hoy hasta las 8:30 am, es la última oportunidad que me dan para recibirme esta mercancía. Si no cumplo, no me reciben el trabajo. Mi padre le dijo: .— Yo no sé nada de mecánica automotriz, pero si soy un joven atlético, y no me canso, y puedo llevar estas sillas y estas mesas a ese colegio, que solo esta a cuadra y media de aquí. Y podemos terminar en menos de una hora. Usted cuida aquí la mercancía, mientras yo voy llevo algo y regreso por más. Y mi abuelo le pregunto: .— Espera un momento José, tú vas a tu trabajo, ¿Cómo piensas hacer esto? Tu trabajo es muy importante para ti. Mi padre le dijo: .— Perdone Don Jaime, ahora usted tiene un problema grande que resolver, y para mí es más importante ayudarlo a usted a resolver su problema que llegar temprano a mi trabajo. Mi abuelo agregó: .— ¡No señor! Eso no es así, usted valla a su trabajo, y yo resuelvo aquí. Mi padre le respondió firmemente: .— ¡Ya está dicho; voy a llevar la mercancía! Mi padre se fue a la parte de atrás de la camioneta, y bajó 3 sillas, y se las montó en los hombros, y se fue corriendo hasta el colegio. Mi padre era un gran deportista, jugaba futbol, en la segunda división, ya le faltaba muy poco para jugar en la liga profesional de futbol colombiano. Cuando mi padre llego al colegio, salió el dueño, y con gran asombro le pregunto a mi padre: .— ¡Que es esto! ¡Que pasa aquí! ¿Quién te envía con esto? Mi padre le respondió: .— Estas son las sillas que usted el manso a fabricar a Don Jaime. Y el dueño del colegio, interrumpiendo muy enojado a mi padre, le dijo: .— ¿Qué pretende el irresponsable del señor Jaime hacer? ¿Acaso pretende enviarte a ti a traer las sillas y las mesas, de tres en tres, desde su taller hasta aquí? Te digo algo muchacho, el día completo de hoy no te va a alcanzar para terminar esa tarea. Y él solo tiene tiempo hasta las 8:30 am. Mi padre le dijo: .— Permítame decirle algo maestro; yo sé que Don Jaime se retrasó en la entrega de estos muebles escolares, pero él salió desde las 6:30 am, de su taller para traer esta mercancía, pero la camioneta se le accidentó a una cuadra y media de aquí. Cuando yo pasé esta mañana cerca de donde él está accidentado, decidí ayudarlo, y aquí estoy. Antes de las 8:30 am tendrá sus muebles escolares aquí. Mi padre dio la vuelta, y corrió hasta la camioneta de mi abuelo para buscar más sillas. Ya todas las sillas estaban en la acera. Cuando llego, mi abuelo le pregunto: .— ¿Quién te atendió en el colegio? ¿Había representantes en el frente del colegio? Mi padre le respondió: .— No había nadie en el frente del colegio, y el que me atendió, parecía el director de la escuela. Vamos a hacer esto rápido, solo tenemos una hora. Mi padre tomó otras tres sillas, salió corriendo al colegio, llegó al sitio, dejo las sillas dentro de la escuela, y se regresó corriendo, pero antes de llegar a la camioneta de mi abuelo, mi padre se encontró con tres amigos de él, y les pidió ayuda para poder terminar a tiempo la entrega a tiempo. Les ofreció una coca cola, y unas galletas oreo, ellos aceptaron, y fueron hasta la camioneta de mi abuelo. Cuando mi abuelo vio llegar a mi padre con tres amigos, soltó una carcajada, que no paro de reír hasta que se fueron con las sillas, mi padre nunca había escuchado reír a mi abuelo. Cada uno tomo en sus hombros tres sillas, y se fueron caminando rápido. Cuando llegaron al colegio, el dueño estaba parado en medio de la calle mirando a mi padre, con sus ganas de quédarle bien en la entrega. Cuando llegó, el dueño le dijo: .— Te he observado, y encuentro en ti, a una persona que quiere ayudar a otra, para que cumpla con su contrato. Así que te voy a prestar al conserje de la escuela y al profesor de deportes, y a mi hijo, con una carretilla. Mi padre le dijo: .— Gracias, maestro, por su ayuda. El dueño del colegio llamo a los ayudantes prometidos, y la carretilla, y se fueron hasta la camioneta de mi abuelo. Cuando toda esta gente llegó a la camioneta, a mi abuelo se le salieron unas lágrimas de alegría. Mi abuelo se quedó sin habla, solo los miraba, y se secaba sus ojos. En el último viaje, mi abuelo cerró la camioneta y la dejó allí parada, para ir caminando con nosotros hasta la escuela. Cuando íbamos llegando mi padre miro su reloj y dijo: .— Son las 7:45 am, hemos cumplido, entregamos los muebles 15 minutos antes que se venciera el tiempo. Mi abuelo le dijo: .— Gracias a tu ayuda, ánimo, ganas, y rapidez, esto se pudo lograr Unos minutos después, llegaron al colegio, salió el dueño y le estrecho la mano a mi abuelo, Y le dijo: .— Gracias por las sillas y las mesas, están muy lindas, un buen trabajo, estoy satisfecho. Mi abuelo respondió: .- Me siento muy feliz, porque le ha gustado mi trabajo, pero disculpe por la tardanza de la estregá de los muebles escolares. Y gracias por la ayuda de las personas que usted envió El dueño del colegio le dijo: .— Dele las gracias al joven que lo ayudo, porque desde que llego aquí con el primer viaje de sillas, se dedicó hablar bien de usted, este joven lo quiere mucho a usted señor Jaime, hasta lo respeta mucho, cuando va a pronunciar su nombre le dice “DON JAIME” gracias a él, yo le envié mi ayuda. El dueño del colegio, les dio unas palmadas en los hombros, a mi padre y a sus amigos, y le dio un estrechón de manos a mi abuelo, salimos del colegio, y cuando íbamos de camino, pasamos por una panadería, y mi abuelo dijo: .— Bueno, ahora vamos a refrescarnos, y a comer algo en esta panadería. Entraron en la panadería, y como no había coca cola, se tomaron cada uno, una Pepsi, con panes rellenos de jamón y queso. Al terminar de comer, mi padre y sus amigos, empujaron la camioneta de mi abuelo, hasta la casa de él. Cuando llegaron, Esther fue la primera que salió, y saludo a mi padre y a sus amigos, y luego abrazo a su papá, Y le preguntó: .— ¿Papi, que le paso a tu camioneta? Jaime le respondió: .— Se me apagó, y luego no quiso prender más. Inmediatamente mi padre y sus amigos, se despidieron de Jaime y Esther, entonces mi abuelo se quedó mirando a mi padre y le dijo: .— Joven José, gracias por tu ayuda, y gracias a todos tus amigos, por su ayuda incondicional. José, a ti te espero esta noche a las 7:00 pm, ¿Puedes venir? Mi padre le respondió: .— ¡LISTO! A las 7:30 pm, nos vemos aquí. Esther miró a José, y ambos se sonrieron, y José con sus amigos se fueron de la casa de Jaime. Jaime le dijo a María: .— Prepara un plato extra de comida, que viene un amigo a cenar con nosotros, y no pregunten quien es ese amigo, porque no les voy a decir. A las 7:30 pm, como se había pautado, José llegó a la casa de Don Jaime, y cuando lo vieron llegar, nadie podía creer que ese era el amigo invitado de Jaime, y todos en la casa de mi abuela María, estaban felices porque mi padre iba a cenar con ellos. Antes de la cena, Jaime invito a todos sus hijos, y a su esposa, y a José, a la sala de la casa porque él iba a hablar con José delante de todos. Jaime tomó la palabra y dijo: .— Primero le voy a hablar a mi familia, mi amigo invitado es José, porque yo quiero pedirle perdón a José, por haberlo juzgado tan mal, y haberlo tratado tan mal, Él es una excelente persona, un joven honesto y trabajador. También quiero darle permiso para que pueda venir a mi casa a visitar a Esther, cuando él quiera venir. Y si van a ser novios, él debe llevar a Esther a su casa y presentársela a su familia como su novia, y los padres de José deben venir a mi casa hablar conmigo y con María. José embargado de alegría dijo: .— Gracias Don Jaime, no lo voy a defraudar, Esther y yo vamos a llevar un noviazgo respetuoso, y le garantizo que la voy a llevar al altar, honrando su familia. Mañana mismo voy a llevar a Esther a mi casa, para presentarla como mi novia, y decirles a mis padres que debemos venir a su casa para arreglar compromiso. Le juro que voy a amar a Esther toda la vida. Después de esto, se sentaron a la mesa a comer.
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