CARNAVALES LA GRAN ENSEÑANZA

2146 Words
Lo que nosotros no entendíamos, era porque, ellos abrazaban la ropa y corrían llorando para dentro de su casa, y no salían más. Entonces el niño más pequeño tomo en sus pequeños brazos la ropa, y se la puso en sus hombros, para poder tomar la mano de mi madre, llevarla para dentro de su casa. Mi madre un poco tímida opuso un poco de resistencia a la petición del niño. Entonces mi madre le hablo al niño y le dijo: .— ¿Qué quieres hijo? La madre del niño tomo la palabra, y mirando a mi madre, le dijo: .- Siga adelante, sin pena, mi hijo lo que quiere es que entren a mi casa, para mostrarles algo. Sigan todos, pasen adelante. En esa casa la necesidad era visible, no solo se podía ver, sino que también se podía palpar. Cuando entramos a la casa, el niño nos guio al primer cuarto, la impresión de lo que vi, fue tan grande, que agarre muy fuerte a mi padre por la cintura, y rompí a llorar, era el padre de esos niños, enfermo, acostado en una cama muy fea, el señor apenas podía mover su cabeza, mirarnos y sonreír, el resto de su cuerpo no lo podía mover, a causa de un accidente automovilístico. Los hijos cuando recibían la ropa, corrían al cuarto para mostrárselas a su padre, y se quedaban en el cuarto para ver sonreír a su papá. Mientras estuvimos en el cuarto, uno de los hijos tomo un peine, y comenzó a peinar suavemente a su padre. Todos hicimos silencio, porque el padre de esos niños, pidió la palabra y dijo: .— Ayer, mi esposa y mis hijos me hablaron de ustedes, y yo me puse muy feliz a causa de lo que ustedes hicieron por nosotros, gracias por hacernos vivir estos días de felicidad, estoy muy agradecido por lo que hicieron hoy por mis hijos. Todas estas cosas la halaba ese hombre sin poder mover su cuerpo, lo que podía medio mover era solo su cabeza. Nosotros salimos de esa casa y nos fuimos a caminar un poco por el bulevar de ese pueblo. Realmente nos divertimos mucho, visitamos muchos lugares lindos de ese pueblo, a la hora del almuerzo, fuimos al hotel para almorzar, el hotel estaba repleto de personas, unos eran turistas extranjeros como nosotros, otros venían de la capital de ese país, que es Bogotá, y muchos otros de varios pueblos de ese país. Así que él entramos en el restaurante del hotel, pero estaba casi colapsado, y el gerente del restaurante, como ya nos conocía, nos había guardado un mesón para 14 personas. El gerente se acercó a mi padre y le pregunto: .— Apreciado huésped, le tengo preparado un mesón para usted, su esposa, y todos sus hijos dentro del restaurante, pero como pueden observar, el restaurante está totalmente lleno de huéspedes, si no les importa la multitud de personas hablando en vos alta, riéndose en voz alta, y hasta contando chistes en voz alta, entonces podemos entrar y allí está la reservación de su mesa apartada. Pero por el contrario, desean un lugar VIP, más privado para una familia honorable como ustedes, allí también les reserve un lugar. .— ¿Pero por comer en ese lugar debemos pagar algo extra? Pregunto mi padre .— De ninguna manera Don José, esta es una opción extra que le brinda nuestro hotel, a personas distinguidas como ustedes, totalmente libre de gastos extras, de lo que ya usted canceló. Respondió el gerente del restaurante. .— Ok, vamos al salón VIP, que me acaba de ofrecer. Le contesto mi padre. .— Usted acaba de hacer una muy buena elección, Don José. Vengan conmigo por favor Añadió el Gerente del restaurante. Entonces el Gerente nos llevó al elevador del hotel, y subimos al último piso del hotel. Aunque ese hotel no era muy alto, solo tenía 9 pisos de altura. Cuando llegamos al último piso, el ascensor llegaba dentro del salón VIP. Realmente era muy diferente estar allí, había 6 mesas ocupadas, y las personas que ocupaban esas 6 mesas, hablaban muy educadamente en voz baja, era un ambiente de mucha paz. Había algo que hacia ese lugar muy agradable, era que todas sus paredes eran de vidrio, ósea, grandes ventanales cubrían las paredes del último piso de ese hotel. Te podías levantar y caminar alrededor de todos esos ventanales, y mirar una gran parte del pueblo. Tenías vista para el Bulevar, para él ares de la piscina del hotel, podías ver gran parte de los centros comerciales, ósea era un pequeño mirador del pueblo. Aún más, era un sitio ideal para ver el desfile de las carrozas del carnaval. Cuando el Gerente nos sentó en nuestra mesa, tomo la palabra y nos dijo: .— Los que están sentados en la primera mesa son; el Alcalde de la ciudad y su esposa, y el Magistrado de esta ciudad con su esposa. Los que están en la otra mesa son unos candidatos presidenciales y unos candidatos para diputados, y los que están en aquella mesa son altos mandos militares del país. Todos vinieron a ver los carnavales de este pueblo. Hubo un poco de silencio, mientras observábamos bien donde estábamos sentados. El Gerente del restaurante nos dijo: .— me disculpan, pero debo ir a planta baja, para vigilar el restaurante abajo, revisen bien el menú, y ya les envió un mesero para que tome las órdenes de ustedes. El Gerente se fue, e inmediatamente llego el mesero, y se llevó nuestras órdenes. Mientras el mesero triaia el almuerzo, todos nos levantamos de las mesas y nos fuimos a los ventanales del salón, y comenzamos a ver toda la ciudad, de verdad todo se veía muy bonito desde esos ventanales. Mientras caminábamos alrededor de los ventanales, alguien les pregunto a mis hermanas: .— ¿Son ustedes turistas extranjeros, que vienen a ver nuestros carnavales? .— Si somos Venezolanos, y venimos a disfrutar estos días aquí. Respondió mi hermana María .— Pues bienvenidos a nuestras fiestas de Carnaval. Respondió el hombre. Después de haber visto el pueblo a través de los ventanales del salón VIP, volvimos a nuestra masa, y nos sentamos a esperar nuestros almuerzos. Pasado poco tiempo, llego el mesero con nuestras comidas, después de haber servido el almuerzo, tomando la palabra nos dijo: .— Tengo el placer de anunciarles, que nuestro hotel traerá un autobús con aire acondicionado, mañana a las 10:00 am, estará disponible para todos nuestros huéspedes, para hacer turismo por todos los lugares más importantes de nuestro pueblo. Si ustedes deciden disfrutar este atractivo turístico, solo deben avisarme, y yo mismo reservaré las 14 butacas de ustedes. .— Ok amigo, haga la reservación de nuestras butacas hoy mismo. Respondió mi padre. Cuando nos levantamos de la mesa, para salir del salón VIP, unos de los políticos allí sentados nos dijo: .— ¡Perdonen amigos turistas! ¡Bienvenidos a nuestro país! Permítanme decirles que los autobuses que saldrán mañana para hacer turismo por este hermoso pueblo, es cortesía del candidato a la presidencia de Colombia, el doctor Charlie (su nombre fue cambiado). Y también es cortesía, de la cooperativa de autobuses pulman de Colombia. Entonces mi padre para elogiar al candidato dijo: . — ¡El pueblo se alegra, cuando sus gobernantes son buenas personas! Todos los militares, y los políticos allí presentes, se levantaron de sus sillas y aplaudieron las palabras sabias de mi padre. Yo miraba a mi padre, y cada día me sentía más orgulloso de Él. Cuando salimos del salón, Nuestro padre nos dijo: .- Vamos todos un momento a la habitación donde estamos hospedados su madre y yo. Cuando íbamos de camino al cuarto, y pasamos por el living del hotel, prácticamente no podíamos caminar, por la cantidad de personas que estaban en ese lugar y en los pasillos del hotel. Al lograr llegar a la puerta de la habitación, mi padre abrió la puerta y todos entramos. Luego mi padre nos dijo: .- Este país está pasando por momentos muy difíciles, con respecto a la guerrilla y el Gobierno. Ellos son enemigos, en los últimos meces, la guerrilla ha hecho varios atentados con carros bombas. ¿Y quiénes sufren los atentados? El pueblo es quien sufre todos esos atentados. Mi padre continúa diciendo: .- En este país donde hay actividades con políticos, hay un alto riesgo de que ocurran atentados por parte de las FARC o del ELN. Por esta causa, quiero decirles que yo no estoy muy contento, con que estemos en el mismo hotel, con estos políticos y estos militares. Me parece que es un riesgo para todos nosotros. Aparte de todo eso, veo que hay mucha gente en el restaurante, en el living, y en los pasillos del hotel. Todos nos quedamos muy pensativos, con las palabras de nuestro padre. Decidimos quedarnos en el hotel, confiando en Dios que nada malo iba a pasar. Salimos del hotel, y fuimos a conocer el sector de ese pueblo donde se crio mi padre. Cuando mi padre conoció a mi madre, ella tan solo tenía trece años de edad. Y el tenía 20 años, pero mi madre por su contextura aparentaba más edad, pero un día los padres de mi madre los encontraron besándose mucha pasión, y mis abuelos se enojaron tanto que botaron a mi padre de su casa. Y le dijeron: .- Esto está muy mal José, tú besando a mi hija en el garaje de mi casa. No voy a tolerar más esto. Nunca más volverá a suceder una escena como está en mi casa. Así que te vas de mi casa, y nunca más vuelvas por aquí. Entonces mi padre les respondió: .- Don Jaime, permítame decirle con mucho respeto, que yo tengo mucho tiempo viéndome con su hija, y estoy enamorado de ella, realmente yo amo a su hija hasta para casarme con ella. Mi abuela lo interrumpió y le dijo: .- ¿Qué? ¡Qué dices muchacho! Tú no sabes lo que dices. Mi hija Esther solo es una niña, aunque le veas ese cuerpo, es solo una niña. Mi padre le dijo: .- Me va a perdonar Doña María, con mucho respeto le digo, que su hija Esther NO es ninguna niña, ella ya es una mujer mayor de edad. Cuando mi padre dijo eso mi abuelo soltó una carcajada, que se escuchó en toda la casa. Y mi abuelo ahogado de la risa le dijo: .- ¡Esther solo tiene 13 añitos de edad! Ja, ja, ja. Entonces mi padre asombrado le dijo: .— ¿Cómo que 13 añitos? ¡Ella me dijo que tiene 18 años! No juegue conmigo Don Jaime. No diga eso. Mi madre tomó la palabra y dijo: .— Si es verdad, yo engañe a José, y le dije que yo tengo 18 años de edad, porque yo estoy enamorada de él, y yo quiero ser su novia. Mi abuelo dijo: .— Disculpa José, por haberte tratado así, me doy cuenta de que eres un hombre honorable, pero lo que mi hija Esther hizo, no está bien. Así que te agradezco, que no vuelvas a mi casa, por la sencilla razón que mi hija es una niña menor de edad. Evítame un problema con tu familia, y no vengas más a mi casa. Mi padre le pidió la palabra a mi abuelo y le dijo; .— Don Jaime, al saber todo este asunto déjeme decirle que estoy muy asombrado; usted ha criado a una niña llamada Esther, que a causa de su buena crianza, Esther es más madura que cualquier muchacha de 23 años de edad, más inteligente que cualquier mujer de 25 años de edad, así que solo me queda felicitarlo a usted y a la Doña María, pero permítame decirle esto con mucho respeto, ahora sabiendo esta verdad de la niña Esther, estoy doblemente enamorado de ella, Esther es una gran mujer, y creo que nunca la voy a perder. Así que le pido, por favor dejen que yo la visite aquí en su casa, y no que nos veamos afuera en la calle. Mi abuelo le dijo: .— Es una niña, no es una mujer, no quiero que vuelvas a mi casa, esa es mi decisión. Mi abuelo era un hombre blanco muy alto, 1,92 mts, era su estatura, también era fisicoculturista, realmente un hombre que solo al verlo te intimidaba. Mi abuela también era blanca, muy alta, 1,80 mts, era su estatura, de buen cuerpo, cabello largo, lacio. Lo contrario de mi madre, ella era bajita de estatura 1,67 mts, y de piel blanca y cabello largo, castaño claro, ojos hermosos marrones de verdad muy Bella era mi madre. Eso es algo digno de mencionar en este relato.
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