—¿Dónde quieres que te deje, la 5ta avenida está bien?— supuso que ella compraría por esa zona. Se habían subido al vehículo y estaban volviendo ya hacía el centro, para Manhattan y él rompió la barrera de silencio que se había levantado entre ambos. También la observó sin dejar de pensar que sería un delicioso postre. Podía imaginarsela en su cama sin nada arriba excepto el cuerpo de él, sin ningún tipo de esfuerzo. Otra vez su voz la había sacado de sus pensamientos. — Sisi perfecto...— respondió de modo automático sin cavilar mucho sobre su respuesta. La verdad era que la quinta la dejaba lejos del lugar al que debía ir pero no sé lo diría. Que la dejara dónde le viniera en ganas mientras eso acabara de una vez. Estar junto a él la hacía tener la guardia alta de forma permanente y n

