La observó un momento. Era increíblemente hermosa, sus pestañas largas, su cabello rubio y ondulado levemente en las puntas que emanaba aroma a shampoo caro, la suave curva de sus pechos que él se moría por probar y un rostro de rasgos perfectamente tallados, pero cuya mirada estaba perdida, con un dejo de tristeza... — Cuéntame algo de ti —le dijo, sacándola de su ensimismamiento—. ¿hay alguien en tu vida, novio, amante, amigo con derechos? — cuestionó con curiosidad pero sin demostrar abiertamente sus deseos de poseerla apenas contenidos. Ella lo miró de costado con ganas de mandarlo a la mierda, pero quizá no sería apropiado pensó. — Mmm nadie en especial ahora mismo. ¿Y tú? ¿Soltero, casado? —le preguntó mirándolo de reojo aunque conocía la respuesta ya —. Te pregunto porque yo nunc

