Capítulo 40: Las mentiras que se dice solo dañan

1053 Words

Eduardo está tensionado, él camina por toda su casa sin saber hacia dónde dirigirse cuando de repente se tropieza con el espejo, él se queda por unos segundos sintiendo que hasta su respiración le empieza a faltar. Eduardo simplemente estira su mano y rompe todo el vidrio, la sangre se va regando por todo el brazo de Eduardo y las risas de él mucho más fuerte de lo normal empiezan a salir. —Tal cual como estoy yo empapado de sangre algún día va a quedar el idiota de Marcelo, porque yo no voy a dejar que me vean como el más pendejo de todos cuando en realidad no lo soy. —Eduardo dobla sus cejas con rabia. —De ahora en adelante absolutamente todo se va a acomodar a mi favor y yo mismo me encargaré de que Marcelo se empiece a ver como el peor de los villanos, aunque a Leticia se le rompa

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD