La mirada de Leticia no logra disimular lo mucho que está deseando a Marcelo, jamás había tenido muy cerca de su mirada a un hombre desnudo y de hecho nunca se imaginó a Eduardo, pero ahora se da cuenta con Marcelo que definitivamente él sí le encanta. Ella cada vez se acomoda más para tenerlo a su vista, sus ojos ni siquiera pueden parpadear, Leticia solo pasa toda la saliva que se acomoda por dentro de su boca. De repente, Marcelo da la vuelta y alcanza a verla, él solo camina colocando sus manos sobre su entrepierna todo para tapar una parte de su cuerpo. El color de la piel de Leticia se vuelve como una hoja de papel, ella cierra sus ojos imaginándose que todo lo que está viviendo simplemente es un sueño, mientras que Marcelo abre la puerta sin hacer ruido, el solo estira su man

