“Las flores de cerezo no florecen para siempre, pero mientras lo hacen, transforman el mundo.” Proverbio japonés Nigel Fletcher Es fin de semana, y como dicta nuestra nueva rutina silenciosa esa que aún no nombramos, pero ambos seguimos como un ritual secreto, me toca preparar el desayuno. No suelo ejercitarme los fines de semana, ni madrugar si no hay obligación de por medio, pero hoy hay una razón poderosa para hacerlo. Hoy quiero que cada detalle de la mañana le grite, aunque en susurros, lo mucho que deseo que se quede a mi lado. Mientras el aroma del café comienza a inundar la cocina y el pan francés burbujea en la sartén con mantequilla, no puedo evitar pensar en lo que ocurrió ayer. Aclarar esa pequeña parte de lo que sucedió hace seis años me hizo ganar algunos puntos con Eva, a

