“No hay mayor revelación del amor que el miedo a su ausencia.” José Saramago Eva Olsen No puedo negar que mi noche de sueño fue infinitamente más plácida de lo habitual. Aunque sueño con ser de esas personas que caen rendidas como una roca y no se enteran ni si el mundo se derrumba a su alrededor, aún no lo consigo. Detesto que interrumpan mis horas de descanso, por eso debo confesar que aquella primera noche en esta casa, con Nigel, estuve a punto de crucificarlo cuando su espantosa alarma sonó como si fuera un simulacro de guerra. Sin embargo, su caballerosidad combinada con disculpas, el café con mini donitas y una sonrisa que me desarma, terminaron por reparar la falta. Desde entonces, duermo como un bebé. No se lo he dicho, pero hay algo en su cama que es simplemente mágico. No sé

