“En un beso, sabrás todo lo que he callado.” Pablo Neruda Eva Olsen Puedo sentir cómo presiona suavemente mi mano, y con ese pequeño gesto me recuerda que sigue aquí, que sigue vivo. Esa mínima caricia basta para sacarme del sueño ligero en el que estaba sumida. Cuando abro los ojos, lo primero que veo es el techo blanco del hospital, y luego… a él. —Nigel…—susurro con delicadeza acariciando cada sílaba. Despierto en la incómoda silla junto a su cama, con los dedos entrelazados a los suyos. Sus labios aún están hinchados, aunque ya no lucen tan amoratados como la noche anterior. Me sonríe, aunque esa sonrisa esté levemente torcida por el efecto de la alergia, es suya. Porque a pesar de las circunstancias sigue siendo coqueta, inconfundible. La misma que tantas veces me ha sacado de qu

