Capítulo 5: Solo será una vez

1468 Words
Capítulo 5: Solo será una vez Capítulo narrado en su totalidad por Carlos Alcántara.  Si hubiese sabido que nada más al pisar aquella ciudad, me iba a sentir tan amargado, me hubiese quedado en la capital. Los motivos para mudarme habían sido apresurados, cedí ante la presión de mi familia porque ellos querían que me casara. Habían pasado dos años desde la vez que conocí a Shana y a pesar de que no sentía un amor desgarrador por ella, no podía negar que me gustaba. Shana Silva era una modelo morena de 25 años. Se jactaba de ser influencer y embajadora del cuidado del medioambiente. Era trabajadora, responsable, cariñosa y organizada. La conocí en el restaurante que trabajaba, del cual eran propietarios mis padres. Ellos me la habían presentado y, en otras palabras, me la habían metido por los ojos. La morena y yo luego de hacernos novios, vivimos juntos durante un tiempo, hasta que me dijo, que quería regresar a su ciudad natal. Sus contratos en la capital habían terminado y quería pasar más tiempo con su familia. A regañadientes, accedí. Quería darle una oportunidad a aquello que teníamos y ver hasta dónde nos llevaba. Además, quería guardar distancia de mis padres, quienes a veces querían tratarme como si fuese un niño de 10 años. No llevaba ni dos días en aquella ciudad, cuando un italiano me contacto. Giuseppe Cabassi era el dueño de una cadena de restaurantes llamada “La Terra Madre”. El señor quería que trabajara para él. De inmediato, supe que se trataba de un sitio de gran prestigio y acepté en presentarme para una prueba. Así vería, si el ambiente me gustaba. Pero, ¿Con qué me topé? Aquella cocina estaba pulcra y ordenada, se notaba que tenía cocineros bien preparados. Sin embargo, ¿Quién era aquella muchacha que desde el inicio parecía estar despistada? Ella casi ni prestó atención cuando tuvo que presentarse, notaba que me observaba embelesada y ni siquiera sabía bien pelar una papa. Aquello no era lo que me preocupaba, sino lo que experimenté cuando la vi. Sentí que el corazón me retumbaba y una fuerte atracción al mirarla. Tras aquello, la detallé de forma disimulada para ver qué era lo que había en ella que me gustaba. No era lo que se consideraría una belleza, pero si tenía unos ojos castaños llamativos y una boca atractiva. Su uniforme, le quedaba pensado en el área del pecho y me dejaba entrever que estaba bien proporcionada. No podía dejar de mirarla cada tanto, y ella ya no ayudaba ya que cometía errores y parecía no saber dónde estaba parada. «Tienes novia», me repetía a mí mismo, para dejar de imaginarme a qué sabría su piel. Estaba acostumbrado a ligar con las mujeres, no tenía que hacer grandes hazañas para que estas se rindieran a mis pies y estaba seguro que con un par de palabras aquella joven caería. Sin embargo, no quería dejarme llevar por una atracción fugaz, por algo del momento. Decidido a apartarla de mi camino, había ido hasta la oficina del señor Cabassi para solicitarle que me cambiara al turno de la tarde. Como era un hombre bastante amable, nos quedamos hablando un rato y luego, pedí permiso para ir al baño de su oficina. Mientras orinaba, escuché que había alguien en el recinto. —Señor Pepe, espero que no tome a mal lo que voy a decirle, pero el chef nuevo es un energúmeno. Nos regaña a diestra y siniestra y no es para nada cordial. —Al escuchar aquello, casi me ahogué con mi propia saliva y tras apurarme en mi tarea, me abroché los pantalones y salí del baño. —¿Decías? —fue lo único que se me ocurrió preguntar al verla en aquel lugar. Ella se había puesto roja como un tomate y parecía estar muerta de la vergüenza. En medio de mi platica con el señor Cabassi, le había preguntado por ella y así fue como supe que se llamaba Marisela Flores. Cuando por fin Marisela reaccionó e iba a empezar a hablar la interrumpí. —Señor Giussepe, la señorita aquí presente no sabe nada de gastronomía. No conoce los términos, su forma de trabajo es lenta y no sigue los lineamientos ni las reglas básicas. ¿Prosigo? No entendía por qué estaba actuando de aquel modo. No estaba acostumbrado a ser descortés y menos con una mujer, pero Marisela me generaba cierto miedo. No quería tenerla cerca, era una especie de tentación andante y no quería cruzar la línea entre nosotros a pesar de que mi cuerpo gritaba a viva voz lo contrario. El señor Giuseppe intentó actuar como conciliador, pero aproveché y dije que la cambiaran al turno de la tarde. Tras decir aquello, me retiré de aquella oficina sintiéndome avergonzado. Estaba claro que aquella mujer no sabía nada de cocina, pero me estaba comportando como un chef mimado. Inhalé profundo y decidí que lo mejor sería irme cuanto antes de aquel lugar. Luego de cambiarme y tomar mis cosas, fui hasta el valet parking para que me trajera mi auto. Mientras el joven iniciaba su tarea, escuché que me llamaron. —Señor —Me giré para verla, Marisela apretaba con fuerza su bolso—Le pido disculpas por lo que dije, a pesar de que usted no fue el más amable, eso no me da el derecho a hablar a sus espaldas. La detallé, sin el gorro de cocina se veía hermosa. Su cabello castaño estaba suelto y le llegaba hasta la cintura. Sus pestañas eran más espesas de lo que creía y le daban un aspecto de muñeca demasiado tentador. —Que te quejes porque alguien te hace ver tus errores habla muy mal de ti —dije tratando de sonar serio.  —Ok, tiene usted razón. Pero, dejando eso de lado, usted no se ganaría el premio a la persona más amable del planeta. —No me interesa ganarme ese premio —respondí evitando mirarla. —Me lo suponía. En fin, eso era lo único que quería decirle. A partir de ahora podemos ignorarnos mutuamente si eso desea. Por un momento me dieron ganas de reír, pero asentí deseando que se fuera rápido. Tenía en la punta de la lengua una frase ligona para invitarla a tomar algo. Notaba en su mirada que, de cierto modo, yo le atraía, así que lo más peligroso de aquello, era que era mutuo. Shana no se merecía una traición. Luego de aquella situación incómoda fui hasta mi nuevo apartamento. Por suerte, mi novia no había insistido en vivir conmigo. Quería tener mi espacio y estar solo. En nuestra experiencia viviendo juntos no nos había ido tan bien. Ella quería decorar todo a su modo y siempre había maquillaje por todos lados. A pesar de que todo estaba desorganizado y había cajas por doquier con mis cosas, fui hasta mi habitación y dormí un rato. En la noche, un viejo amigo que vivía en aquella ciudad me invitó a tomar algo. Accedí porque quería despejarme un poco para así olvidarme del fuerte deseo que había despertado en mí Marisela. Pero, como el destino a veces era una mierda, aquella joven había aparecido en el lugar con sus amigas. Fue ahí cuando me percaté de que no podría resistirme. Entre tragos y tragos me preparaba para armarme de valor y tomarla. Quería parecer indiferente, que ella no me interesaba. Pero la realidad era otra muy distinta. A pesar de que no era amante de bailar, al ver que un hombre intentaba aprovecharse de ella, fui hasta ellos y actué por inercia. Luego, le pregunté si quería bailar y ella accedió. Se veía deliciosa con aquel vestido n***o ceñido a su cuerpo. Su cabello parecía brillar con las luces del lugar y con cada roce, podía notar como se erizaban sus vellos. La imaginé desnuda debajo de mí en medio del baile y no pude evitar excitarme. Quería ir lento, necesitaba dejarme llevar por aquello que me carcomía por dentro. Quería seducirla y llevarla hasta mi cama hasta que gimiera mi nombre muerta del placer. «Será solo una vez, nadie tiene por qué enterarse», me repetía a mí mismo, sintiendo adrenalina ante aquel plan. Shana no tenía que saber y estaba más que claro que Marisela quería. Cuando me había decidido y estaba a punto de besarla su amiga pelirroja hizo acto de presencia. Me alejé sintiéndome insatisfecho y luego de una fugaz despedida vi como ella se marchó. Busqué a Michael, pero aparentemente se había marchado. Me fui hasta mi apartamento casi refunfuñando y al llegar me acosté tras acostarme en la cama casi de forma instantánea. Antes, puse el despertador para que sonara a las ocho. No iba a pasar nada si llegaba un poco tarde al trabajo.    
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD