Capítulo 16: Los ojos sin alma Me levanté agotada aquella mañana. Era nuestro último día en Paris y me sentía más nerviosa que nunca. La reunión que tendíamos aquella tarde era mucho más importante que las anteriores. Los empresarios con los que nos encontraríamos, ofrecían un monto de inversión mayor y mejores beneficios. Luego de desayunar, me puse a repasar mis conocimientos de francés y de inglés, había palabras que a veces olvidaba y no quería pasar el papelón. Una vez que me sentí un poco más segura, me dirigí hasta el spa del hotel y aproveché la ocasión para que me dieran un masaje relajante. Mi cuerpo estaba hecho un mar de tensiones y la conversación que había tenido con Carlos no había mejorado en nada la situación. De solo pensar en él, mi espalda se contraía de forma d

