Capítulo 14: Arriver à Paris A veces podía llegar a ser un poco paranoica. La verdad, la culpa de eso lo tenía un programa titulado “1000 maneras de morir”. Sin duda, era muy simple que la muerte llegara y más cuando uno se le ponía en bandeja de plata. Y no es que al subirme a un avión me estuviese metiendo en la boca del lobo, pero la verdad es que se le parecía bastante. Estaba hecha un manojo de nervios. Si no hubiese sido porque llevaba una maleta, las manos me hubiesen estado temblando sin control. Carlos y yo pasamos por la zona de revisión, donde nos hacían pasar por un arco que detectaba si llevábamos metales o algo por el estilo. La verdad es que el proceso resultó bastante corto y no había demasiados viajeros. Una vez, vieron que no llevábamos nada peligroso, nos permitier

