April. Hoy es uno de esos días que nadie quiere, un lunes. Pero este es el peor. El agotamiento mental me ha dejado seca, ya no duermo porque no dejo de tener mis obsesiones y, por ende, las compulsiones. Aun así, me esfuerzo. Y maldita sea, me lo aplaudo y me lo reconozco, porque no es fácil salir de la cama o salir a la calle cuento tu mente es un lío que no puedes controlar; no es fácil fingir una puta sonrisa mientras el mundo cree que tu vida es perfeta. — ¡April, por aquí! Sigo con la mirada la dirección de donde proviene la voz de Kat. Al encontrarla, me dirijo directo a la mesa donde ella, Sebas, Spencer y Wayne ya están esperando. Les sonrío a todos y me siento junto a Kat (el otro lugar libre es junto a Spence). —Hola. Lamento llegar tarde. — ¡Ni te apures! —declina Kat c

