33. Peter y Samuel Giselle Al emprender el regreso a casa, el ambiente ya no es el mismo. Algo intangible, pero denso, flota en el aire. Samu, por alguna razón que sólo él conoce, se rehúsa a soltar a Matteo y no quiere caminar ni un solo paso por su cuenta. Se aferra a su cuello como si algo lo inquietara profundamente. Y, para sorpresa de todos, Peter —tan independiente normalmente— pide que fuera Justin quien lo llevara. Justin no duda en alzarlo en brazos, y el niño se acomoda en su pecho como si siempre hubiese pertenecido ahí. Stella, caminando a mi lado, no paraba de lanzarme miradas entre divertidas y maliciosas, mientras los dos “machos alfa” parecen estar en plena competencia silenciosa. Matteo aprieta la mandíbula cada vez que Justin lo sobrepasa en atenciones hacia los niños

