15. ¿Lo intentamos? Matteo Veo como Stella se aleja por el pasillo, cada paso suyo retumbando en mi cabeza como un eco. Cuando por fin desaparece al girar la esquina, me recargo en la pared. “No quise herirte”, le dije. Y es cierto. Pero también es cierto que la herí. Que fui un cobarde. Que en lugar de enfrentar las consecuencias de mis actos, preferí huir. La dejé con las preguntas, con la soledad, mientras yo me refugiaba en la distancia, escondido en Florencia, enterrando el recuerdo bajo montañas de trabajo y justificaciones baratas. Intento convencerme de que no significó nada. Después de todo, ambos somos adultos y no fue nuestra primera vez. Pero cada vez que cruzo su mirada con la mía, entiendo que para ella no fue tan simple. Y si soy honesto, para mí tampoco. No fue

