75. Mil veces volvería a ti Gigi El sol de California lo envuelve todo con una calidez suave, como si incluso el cielo conspirara a nuestro favor. Las colinas doradas del valle resplandecen a lo lejos, y el aire se impregna de lavanda, madera tibia, flores frescas… y promesas cumplidas. Todo parece suspendido en un instante perfecto, como si el tiempo decidiera regalarnos una pausa para atesorar este día. Nuestra boda se celebra en la finca, el lugar donde nació esta nueva etapa de nuestras vidas. Bajo la sombra de las vides que tanto amaba el abuelo Samuel, se alza un altar sencillo, improvisado con gusto, decorado con ramas de olivo, racimos de uva y flores silvestres. A un costado, sobre una mesa de madera rústica, descansan las fotos de los ancestros, presidiendo el momento como t

