Los minutos transcurren como una tortura, mis pensamientos se quedan divagando en lo que mi mente procesa de a ratos sobre lo sucedido anoche. Parecen recuerdos, pero también a producto de mi enfermiza imaginación. A parte de la aparición de una tanga rota que guardé en mi buró luego de olfatearla como un estúpido. «¿Realmente es de Marlena?» De ser así, huele tan adictiva y dulce… Suelto un resoplido cuando la imagen de Marlena aparece en mi mente con sus hermosos pechos al aire mientras los devoro como un desquiciado. Sí que fue real. Me alarmo con los latidos golpeando fuerte y mi polla da un salto ante los recuerdos que se van aclarando. ―Señor Goldenblatt, ¿ocurre algo? ―Pregunta uno de los ejecutivos. He tenido que salir a una reunión de emergencia cuando debía de estar buscando a

