Sostengo los papeles en mi mano recibiéndolos finalmente luego de tragar el nudo de mi garganta, uno muy adolorido y vehemente. Los ojos de Alaric se quedan estáticos en mí, pero aprieto la carpeta de los documentos en mi mano, no queriendo tenerla en este momento, puesto que, no esperé tenerla de Alaric. ―Es lo que querías ¿Verdad? ―Pregunta fríamente recordándomelo. Asiento con mi cabeza apretando mis labios y con el escozor de mis ojos. ―¿Por qué ahora? ―Inquiero aún sorprendida. ―Porque me di cuenta de que si te quiero tener, tengo que dejarte ir primero. ―Su voz me estremece, sale gélida y rasposa. ―Tenías esto antes de que apostáramos. ―Me rio con ironía. ―Sí, lamento haberte presionado o haberte hecho sentir atrapada conmigo, eres libre Sara y solo espero que ahora que p

