Mis dedos se entierran entre las hebras de su cabello oscuro, Alaric devora mi boca con ferocidad arrancándome unos jadeos desesperados. Sostiene mi cintura deslizando sus manos hasta mis glúteos apretándolos con fuerza, enterrando sus dedos en mi piel con ganas de romper mi vestido. No ha transcurrido ni un día desde que estuvo dentro de mí y no se aguanta en volver a tomarme. Su hambre, su deseo y sus ganas me encienden los latidos. ―Vas a desnudarte y yo voy a disfrutar de esto. ―Desliza una mano hasta el bordillo de mi vestido alzándolo de un tirón dejando al aire mi trasero con la tanga atravesada entre los glúteos. Se aparta de mis labios y olisquea mi cuello besándome el área, sube hasta mi oreja estremeciéndome y su respiración hace eco en mi oído. Separa la fina tela de mi

