Inclina su rostro al mío, puedo sentir su aliento caliente palpar mis labios y mi pecho se mueve en respiraciones alteradas como mis latidos, provocando que los tacones que estaban en mi mano caigan a la arena. ―Déjame ir, Alaric… ―jadeo. Acaricia mi rostro apretando con más firmeza su mano en mi nuca mientras niega con la cabeza. Su mirada está oscurecida haciendo estragos en mi interior. ―Pídemelo de nuevo, pídeme que me aleje de ti ―masculla. Separo mis labios suplicando por aliento. Mismo que él me quita al no poder hablar o decirle que se aleje; toma mis labios de forma fuerte y vehemente calentando en demasía mi piel. La frustración se me acumula en la garganta y mis manos pierden el control aferrándose de sus brazos musculosos, hinco mis uñas en su piel dejando salir un gemi

