Mis pulsaciones van a mil por hora, no puedo creer que Alaric esté jugando de esta manera tan sucia sabiendo lo ocurrió en aquella playa y la habitación de hotel. No fue una sola vez…hasta que contrajimos matrimonio como dos ebrios idiotas. ¿Cómo pude permitir eso? ¡Debí detenernos! ―No soy tu esposa y largo de aquí. ―El acta de matrimonio dice lo contrario y no me iré. ―¿Por qué estás haciendo esto? ¿No te bastó con arruinarme la ilusión de casarme con quien yo quisiera? ―Gruño empujándole de nuevo. Respiro con ofuscación―. Te necesito lejos de mí, buscaré la forma de anular ese matrimonio a como dé lugar y te irás muy al infierno, Lancaster. Golpeo mis tacones contra el suelo dirigiéndome a la salida. Él me sujeta la muñeca y tira de mi brazo para empujar mi espalda a la puerta e

