Camino junto con Marlena y ella sujeta mi mano sin dejar de sonreírme de forma brillante y majestuosa. Esto no es justo para mi corazón, no le está dando descanso alguno. Y es que es imposible creer que sea la misma belladona que me miró con odio y repulsión, la que está mirándome con cierta adoración como si realmente llegara a amarme. ¿Acaso es posible que alguien llegue a amarme? ¿Qué se sentirá? Quiero creer que es lo que ella me proporciona y la razón de que mis latidos no tomen descanso alguno. Detiene sus pasos y coloco mi mirada al frente encontrándonos con Alaric y Sara mirándonos de forma desconcertada. ―Quita esa cara de idiota ―gruño en cuanto Marlena corre hacia su amiga abrazándola. ―¿La drogaste? ―Pregunta―. Porque no estoy viendo un bisturí en medio de tu pecho y no

