—¿Nos dirás el motivo de esta cena cariño? —Agustín, preguntó a su feliz esposa. —No soy yo quien tiene noticias que darles, pero les agradezco que aceptaran venir de improvisto, Gabriel, Adriana, el momento de ustedes —Delia sonrió, se sentía la mujer más feliz del mundo, su hijo siendo feliz al lado de Adriana y un bebe en camino. —Gabriel —Adriana le sonrió; pero pudo notar que ya no parecía el mismo hombre de la tarde, parecía distraído, distante. —Cariño —Adriana movió su brazo para llamar su atención —Perdona bonita, me he distraído —le sonrió; pero Adriana sabía que algo más ocurría y podía parecer absurdo pero el miedo recorrió su cuerpo. —¿Lo hago yo? —Adriana, sonrió de manera nerviosa —No cariño, lo haremos juntos —Gabriel, se reprendió así mismo, no podía estar pensando

