—Perdón, perdón, perdón —Adriana, no sabía ni cómo expresarse para poder hacer que James disculpara su falta de atención. —Está bien Adriana, te comprendo, estás de luna de miel y bueno no llegue en el mejor momento —James sonrió, aunque el recuerdo de lo sucedido anoche aún le provocaba escalofríos. —No cariño, no puedo justificarme, realmente lo siento —James negó —¿Eres feliz? —preguntó luego de un momento de silencio entre ellos. —Como nunca antes James, estoy enamorada de Gabriel desde que tengo memoria y tenerlo a mi lado, es maravilloso. Mis sueños hechos realidad —los ojos de Adriana brillaban de felicidad. —Me alegro por ti cariño, te mereces toda la felicidad del mundo —James la abrazó. —Tú también mereces ser feliz James —Adriana se prometió a sí misma compartir más

