—¿Te marchas? —Simón había esperado un par de horas para interceptar a Azucena, estaba dispuesto a decirle lo que sentía por ella, convencido de que no podía continuar así. No tendría nunca una oportunidad si su miedo al rechazo lo superaba. —Sí, he terminado las clases por hoy y ¿tú, has terminado la jornada? —Azucena observó en dirección a la casa, James aun no venía y en el fondo estaba deseando que se retrasara unos minutos más, quería disfrutar de la compañía de Simón, deseaba tener una oportunidad con él, pero su miedo la obligaba a callar, era diez años mayor e imaginaba que era una brecha insalvable entre ellos. Simón no podía interesarse en alguien mayor como ella, pudiendo elegir entre las chicas jóvenes del pueblo o las hijas de otros finqueros. —Sí, he terminado, hemos

