Vladimir llegó hasta su casa… le había dado una satisfactoria visita al bastardo de su hermano, poco a poco iba dándole un poco de lo que se merecía. Vladimir se acomodo, sirvió una copa llena de su licor favorito y luego de beber un sorbo largo remangó su camisa y apoyó sus brazos en la mesa. Él levantó la mirada cuando vio como traían al abogado de confianza de su madre, lo estaban apuntando y él se arrastraba arrodillado. —¡Qué vista tan agradable! —espetó Vladimir con una sonrisa. Él agachó la cabeza y le dio un saludo a su jefe, Vladimir le hizo señas para que se sentara, él lo obedeció, se sentó, abrió el maletín y sacó aquel documento. Vladimir lo tomó en sus manos y su cuerpo se iba tensando a medida que iba leyendo línea tras línea… su madre no estaba mintiendo. Él necesita

