No hay más alternativa

1720 Words
Abigail terminó de vestirse, un vestido como los que solía usar cuando iba a algún evento importante, no tenía idea qué era lo que iba a hacer, pero seguramente al ver a Derek allá le iba a servir para aclarar las cosas y salir del lado de Vladimir. Aunque a decir verdad, salir de allí era entrar a otro encierro, en especial si le seguía el juego a ese hombre y a su hermano, tal vez podría ser más llevadero, porque podría tener el dinero para pagarle a ese hombre y que su hermano quedará libre de deudas, era lo único que quería ella en ese momento. Y si tenía que trabajar doble lo haría, pero no volvería a ver en su vida a ninguno de esos hombres que le habían atormentado los últimos días. Ella salió de la habitación, Vladimir la estaba esperando con una gran sonrisa. Él no se había despegado de ahí, la tenía a su merced por así decirlo, la había salvado y ella ahora también estaba en deuda con él. Ella no había dicho nada más. Luego de esa advertencia que él le dio, preguntarle otro tipo de cosas es algo que claramente ella no piensa hacer. Imaginar que Vladimir puede torturarla de tal manera que ella solo quiera morirse, no es algo que le cause gracia alguna. Él le dio una mirada de arriba abajo… insípida, así era ella, insípida como una de las tantas modelos con las que acostumbraba a estar, no veía nada diferente en ella. Ni siquiera era el tipo de mujer con la que pasaría una noche. —Saldremos de aquí y de esto depende si vuelves a tu casa o vuelves para ocupar un espacio en una de las tantas fosas comunes —él dice con prepotencia. Abigail caminó hasta él, Vladimir se mantuvo firme, seguro, serio y con esa mirada que la traspasaba, ella se acercó tanto, quería detallar cada parte del rostro del hombre que le había hecho infeliz… —Escúchame bien, esta va a ser la última vez que harás conmigo lo que quieras porque luego de esta noche no volveré a esta casa —él sube las comisuras de sus labios formando una magnífica sonrisa. Ella pone su rostro hacia atrás cuando la mano de Vladimir se ubica en su mentón, él hace que ella tambalee cuando la jala con suavidad. Sus rostros quedan cerca y ella puede percibir el aliento pesado y cálido de él. —Me gusta que tengas carácter e intentes no dejarte de los demás, pero te aconsejo que no sigas buscando la manera de equivocarte, porque te aseguro que la próxima no habrá quien te salve. ¿O debo recordar que te zafe de las garras de ese hombre que te quería follar? Las deudas se pagan Abigail, y esta es tu oportunidad de pagar lo que he hecho por ti. Él la mueve bruscamente del brazo y luego se pone de pie. Ella bufa… claro, él no lo hizo por ayudarla, él lo hizo para después cobrarsela. Él no es bueno y no tiene acciones buenas, solo tiene acciones que lo benefician, nada más. Ella comenzó a caminar detrás de él cuando Vladimir hizo señas para salir. Se suben a uno de los carros, ella se hace frente de él y cierra los ojos ignorando por completo su existencia, mientras que él, la observa, la analiza… Abigail solo puede pensar, como quisiera que esto fuera una broma y olvidar absolutamente todo lo que ha pasado ¿cómo podían existir personas como él? así no quisiera admitirlo su única salvación era Derek Lombardo, él era el único que podía hacer que ella volviera a ser todo lo que era antes de esto. Se bajaron en un hotel muy elegante, la cantidad de personas que estaban ingresando allí mostraban el evento tan grande al que iban a entrar. Y no solo grande, también peligroso. Vladimir puso sus manos en la espalda baja de ella tomándola por sorpresa. Abigail le dio una mala mirada y se intentó soltar, pero fue en vano, él puso con fuerza sus dedos sobre la piel de ella. Abigail había intentado escoger el vestido más prudente entre tantas opciones que le dieron, no quería sentirse una vez más expuesta en ese lugar, en esas cuatro paredes. Ella reconoce unas cuantas personas, algunas que habían estado en las pasarelas en las que ella había conseguido participar. ¿Qué consecuencias tenía todo eso en su vida? que la vieran junto a un hombre peligroso, que la vieran junto a un hombre que era capaz de matar a sangre fría, este era el claro ejemplo que si no solucionaba algo esta noche su futuro se iba a dañar. Al entrar los ubicaron en una mesa al mismo tiempo que les dejaban una gran cantidad de licor allí. En la mesa estaban solos ellos dos, era imposible que alguien más se pudiera acercar allí por la cantidad de personas que le estaban rodeando. —Debo ir a saludar a alguien, no puedes salir de este lugar Abigail porque no creo que quieras saber que estoy dispuesto a hacer si llegas a cometer alguna estupidez. —¿Para qué me trajiste entonces? —Quiero ver que talento tienes, para hacer que Derek se vuelva loco por ti, al menos por esta noche. Abigail, no tengo porque ser tu niñera. Las niñas obedientes, se saben portar —él dice pasando su mano por la pierna descubierta de ella—. Y creo que eres obediente. Portate bien Abigail, piensa con la cabeza, sé inteligente. ¿Claro? —Lo tengo claro, no tienes porque recordármelo —dijo ella, soltando con fuerza la mano de él de su pierna. —Lo único que puedes hacer es buscar a Derek, él no tarda en llegar convéncelo… convéncelo y luego de eso acordamos tu liberación. —¿Algo más su majestad? —Su cuerpo se tensó cuando él se acercó rápidamente a ella y puso la boca cerca de su oído. —Tienen la orden de disparar ante cualquier cosa rara que vean. Disfruta la velada, puede ser la última de tu vida. Ella aprieta sus manos debajo de la mesa, el rostro cargado de cinismo por parte de él hace ella que lo odie más. Él se levanta y va directo hasta donde sus nuevos socios, Abigail intenta controlar el llanto, aprieta la copa en sus manos haciendo que esta se rompa, de inmediato se mira y sus manos se llenan de sangre. Algunos minutos transcurrieron hasta que ella vio como Derek Lombardo entraba por esa puerta, sin pensarlo mucho se puso de pie, de inmediato los hombres al servicio de Vladimir la sujetaron del brazo. —Saben perfectamente cual es la orden, debo acercarme a ese hombre así toda esta pesadilla va a acabar, quieren hacer su trabajo, déjenme ir con él —ella aseveró. Ella comenzó a caminar dando pasos largos, necesitaba terminar pronto todo, él estaba saludando a un hombre alto al que ella no le dio la importancia. —Necesito hablar contigo —ambos se giraron y la miraron, sin embargo, en la mirada de Derek había algo más que solo sorpresa. —Debo hablar con ella. Espero podamos conversar más tarde. —Él se despidió estrechando su brazo, para luego acercarse a ella. Ellos caminan alejándose de aquellas personas que están ingresando hasta ahora en el lugar, la rabia crece en todo el cuerpo de Abigail y el sentido común comienza a desaparecer a medida que el impulso por golpearlo aparece. —Te ves muy bien para estar en manos de Volkob —ella levanta su brazo y le da una bofetada. —Si no fuera por esa estupidez de que apostaste con mi hermano y que él deba pagarte supuestamente conmigo yo no estaría viviendo todo esto. No tengo porque estar soportando todas esas cosas porque yo no soy el interés amoroso de ti ni de nadie. —Derek sonríe, ignorando por completo los murmullos de algunas personas que vieron eso. —¿Sabes por qué te voy a perdonar esto? —dice él— porque en verdad me interesas, porque me gustas y quiero que seas mía. Y si una mujer me interesa hago todo lo posible para que sea mía y tú no eres la excepción. —¿En verdad pretendes que te crea? si realmente te gustara te hubieras acercado a mí como una persona normal, no obligándome a estar a tu lado y mucho menos estarías permitiendo que yo esté en peligro a manos de este desgraciado que solo me ha hecho daño. —Tienes toda la razón. Soy humano y me equivoco, pero hay una forma de recompensar todo… te puedo sacar de las garras de Volkob si tú me aseguras que vas a estar conmigo cuando quedes libre. —Debo terminar mi estadía en una prisión para entrar a otra —ella dice con agriedad. —Mi amor… creo que ya te puedo llamar así, conmigo no estarás en la prisión así que piénsalo, conmigo puedes estar en el paraíso sí así lo quieres, si por el contrario, decides que no quieres estar conmigo haré tu vida un infierno y al imbécil de Boris lo mataré. —Es decir, mi única salida en la que me garanticen que permanecerá vivo mi hermano, es irme contigo y seguir el juego de que supuestamente estoy enamorada de ti. —Tómalo como quieras, eres muy inteligente y creo que no hay que explicarte las cosas tantas veces. El amor nacerá de tu parte y si no es así, no te preocupes, con mi amor es suficiente para darte la vida de reina que te mereces. Abigail bajo la cabeza, en qué momento de su vida tenía únicamente dos opciones tan crueles. —Está bien, haré lo que tenía que hacer desde el principio… creí que podía escapar de lo que mi hermano hizo, pero me equivoqué. Iré contigo, haré lo que tenga que hacer, salvaré a mi hermano y me libraré de Vladimir y su gente. Mira entrégale lo que le pertenece y haré lo que me pidas. Él tomó la mano de ella y dejó un beso allí. A lo lejos Vladimir observaba la escena y sonreía tal como lo había planeado Derek mordió el anzuelo.
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