Ceder un poco Corrió hacia la puerta, creyendo que iba a poder lograr salir del despacho, pero él fue más rápido, la tomó de la cintura, y la hizo girar. Estrechó su mirada sobre ella una vez más. Estaba tratando de controlarse lo decía el músculo de su mejilla que se contraía. un gesto que ella había visto cuando él trataba de mantener el control. —No me dejarás de nuevo. Que Dios me ayude, si sales de este ático, Clara, te juro que vas a lamentarlo. Porque soy capaz de traerte de vuelta, te pondré sobre mis rodillas y zurraré ese precioso culo que tienes. Y después te amarré a mi cama ¿Lo has entendido? ¿Me expliqué bien? Ella lo contempló con recelo. —¿Quiere decir que estaré desnuda para estar más disponible para ti? Así mismo recibiré al equipo —le sonrió sarcástica al escuchar

