La espera TRES DÍAS DESPUÉS… Malcolm Brennan aún seguía en cuidados intensivos. En el traslado del resort hasta el hospital en Miami, le habían dado un paro respiratorio y una angina de pecho. Pero el hombre era un roble, porque los había superado. Ethan caminaba de un lado a otro en el blanco, frío y estéril pasillo del hospital. —¿Cómo sigue tu padre? —la voz de Samuel hizo que él se detuviera por unos segundos. —Igual… —Ethan dio un largo suspiro—. Hoy terminan las setenta y dos horas críticas que dio el médico. En realidad la herida de Malcolm no fue tan peligrosa, apenas y rozó su pecho, pero por haber sufrido ya un primer infarto, y las emociones decidieron pasarle factura ese día. —Tranquilo, Ethan —Samuel palmeó su hombro—. Tú padre es uno de los hombres más fuertes que c

