No quiero que termine El hombre por naturaleza posee el gen del orgullo, y sale a flote en muchas ocasiones; más cuando se trataba de la satisfacción de su pareja, y maldito sea el infierno si ese jodido gen no estaba haciendo estragos en él en ese instante. Escucharle gritar su nombre con aquel desespero hacía que estuviese a punto de perder totalmente el control. Algo que no podía permitirse, porque Clara necesitaba confianza. Por más que le dijera que todo estaba bien. No quería que a su mente volviera lo sufrido en Escocia, mucho menos que el sexo terminara volviendose una tortura y el motivo de distancia para ellos. Así que se detuvo mirándola fijamente. Pudo ver que en los ojos ella crecía la confusión, frunció el ceño pero guardó silencio. Expectante a lo Ethan iba a decir o ha

