Bocas. Se arrodilló delante de ella, inhalando su olor femenino. Luego la acarició con la punta de su nariz, para luego subir por su cuerpo, al mismo tiempo que se levantaba y la encerró con su cuerpo. Poniendo sus brazos en cada uno de sus lados, y presionando su pecho contra los de ella. La sintió gemir, ante aquella fricción. Ante aquel sonido tan deliciosamente erótico, Ethan no pudo evitar buscar sus labios y cubrirlo con los suyos. La devoró como un hombre hambriento, mientras que su duro m*****o reposaba sobre el vientre de ella. La razón debía interponerse entre ellos. Estaban allí para trabajar, y no era como si no hubiesen tenido sexo alucinante en las últimas doce horas. Pero en el momento en que quedaron solos, y ella notó su hambre, todo se le olvidó completamente de todo.

