Prólogo
Al abrir los ojos visualizo el cielo azúl oscuro, son alrededor de las ocho de la noche o eso me parece, las estrellas parecen parpadear cada segundo y la luna está completamente llena aunque al poco tiempo se oculta por nubes grises.
No puedo moverme aunque lo intente, una gota cae sobre mi rostro y luego otra hasta que varias empiezan a empapar mi ropa.
Escucho gritos alrededor pero me siento muy aturdida, el asfalto está frío pero como yo también se empieza a humedecer, como el cielo yo también lloro mezclando mis lágrimas con las gotas frías de la lluvia.
Reacciono ahogando un grito que tenía dentro de mi ser, toso un poco parpadeando varias veces ¿Estoy viva? Sí, tengo que salir de aquí.
Siento que todo me pesa, todo duele, todo es sangre, todo está mal. Giro mi cuerpo quedando de lado, vuelvo a toser y veo que la sangre mancha el piso n***o. A pocos metros de mí veo el pequeño cuerpo de Marcos, todo pasó muy rápido.
—Mar... Marcos—Ignoro el dolor, tengo rasguño por todo el cuerpo y puedo asegurar que el líquido viscoso que cae sobre mi frente es sangre que mana de mi cabeza rota.
Soy una Collins, eso lo sé. ¿Y que hace una Collins en momento duros?. Convierte las dificultades en retos y los enfrenta.
Observo nuestro carro en llamas volcado a una gran distancia, veo a Marcos otra vez, pero no se mueve. Poco a poco me voy arrastrando para llegar a su lado, el asfalto es como una lija para mis heridas.
—¡Marcos! ¡Ah!—Grito ya que el dolor cada vez es más intenso.
Me guardo las ganas de llorar y me concentro en Marcos, la lluvia repica en el suelo, cuando llego a su lado veo que está blanco como un papel, cuando toco su mano está frío y sus labios son morados.
Niego con la cabeza—.No, no por favor... Mar...—No tiene ni un rasguño en su cuerpo—Marcos—Lo muevo por el hombro—Despierta por favor—Toco su cuello y no tiene pulso—¡Marcos!—Grito con agonía—¡Marcos no! Por dios...
Me incorporo colocando mis manos en su pecho, empiezo a darle RCP, mis lágrimas caen sobre su rostro, uno, dos, tres... Le doy respiración boca a boca, uno dos, tres—¡Marcos!—Llamo pero no funciona, después de varios minutos me siento a su lado con una punzada en el corazón, a muerto.
La lluvia aumenta, coloco mi cabeza en su pecho llorando con agonía, solo tenía seis años, mi hermano solo era un niño. Lloro tanto, no lo pude proteger de toda esta mierda.
—¡Ámbar!—Escucho una voz femenina a lo lejos—.¡Ámbar!.
Veo a Melody tirada unos metros más lejos, a su lado hay alguien más. Aunque mis piernas flaquean me coloco de pies para llegar más rápido a ella, en ese momento veo que una luces de un auto se acercan y sé que no nos queda mucho tiempo, camino tan rápido como puedo pero al llegar a su lado caigo de rodillas.
Ella se sienta como puede colocando su brazo alrededor de su costilla, me mira con angustia y lo primero que digo es—Marcos a muerto.
Ella grita de dolor, negando con la cabeza—¡No, no no...
—Si—Confirmo llorando, Melody es mi hermana mayor—Ya vienen Mel, vienen por nosotras—Mi voz se quiebra—No tenemos salida.
—Ámbar—Escucho la voz de mi hermano Hansel. Él está a un lado acostado, no se mueve pero su ojos están muy abiertos, nos acercamos a él con preocupación, Hansel levanta la mano dejándonos ver tres pequeños frascos, sé perfectamente que es—.Esta es nuestra salvación—Su mano que tiembla me extiende los frascos—Quien duerme no habla, quien no habla no muere.
Cuando agarro el diminuto frasco de vidrio puedo observa que el líquido es de color violeta.
—¡Estás loco!— Exclama Melody con terror quitándose el cabello húmedo de su rostro—No despertaremos.
Cuando observo los frascos veo que uno está abierto, enseguida noto que Hansel parpadea con lentitud.
—¿Las tomaste?—Pregunto perpleja.
Asiente—¿Por qué Hansel?—Pregunta mi hermana llorando—Marcos a... y tu te tomas la somnus temporalis.
—Ellos vienen, beban—Su ojos verdes se van cerrando—Lo que pase ahora en adelante será muy importante...
—¿Qué quieres decir?—Me limpio la boca donde brota la sangre, mis sentidos se agudizan—¿De qué hablas?.
—No pueden confiar en ellos—Apunta cerrando los ojos—Esa familia es una maldición...
Su boca se cierra, su respiración se tranquiliza—¡Hansel! No puedes irte, Marcos...
—¿Qué pasa con Marcos?—Murmura muy bajo.
—A muerto Han...—A Melody se le quiebra la voz—Marcos a muerto.
Melody empieza a llorar y veo como de los ojos cerrados de Hansel caen varias lágrimas pero no dice nada.
—Han—Llamo preocupada—. ¡Han por favor basta!.
Él no se mueve, Melody no para de llorar y no sé que hacer. Sobre nosotras cae una luz blanca que no nos deja ver más allá.
Están aquí.
Analizo la situación viendo los tres frascos, ya uno vacío debido a que mi hermano se lo tomó, no tenemos opción.
—Quién lo haga primero sabrá lo que tiene que hacer...—Agarro la mano de Melody y le dejo un frasco.
Ella niega con la cabeza—.No por favor, no me hagas hacer esto.
—No hay solución—Digo sollozando—.Ve primero, nos agarraran—Apunto sin titubear.
Ella duda pero ambas le quitamos la tapa a los pequeños frascos, Melody es la primera en tomar el líquido violeta—No sabremos que pasará con nosotras—Llora mientras se despide y no puedo parar de sollozar.
—Tranquila, yo estaré contigo—Hablo tomando sus hombros para ayudarla acostar.
—Marcos no está, Hansel tampoco... tengo miedo Ámbar—Murmura cerrando sus ojos verdes.
—Si no estás para cuando despierte te buscaré, a ti y a Hansel—Susurro en su oreja sin saber si escucho mis últimas palabras pues ya está inconsciente.
Unos pasos atrás de nosotras me hace confirmar que han llegado, estoy consciente que no me queda nada de tiempo, veo a Melody dormida y no me dan ganas de tomar nada ya que no la veré por un largo tiempo.
Con un impulso me acerco el frasco a los labios y tomo todo el contenido, agarro los tres frascos y los lanzo muy lejos donde solo hay pasto, me acuesto en la fría carretera viendo el cielo, ¿Quién nos salvará? Estamos a las afuera de la ciudad y cuando nuestro padres lleguen tal vez ya no estaremos.
Una pesadez cae sobre mis párpados cuando siento que me agarran por el cuello y el mentón.
—Ámbar—Murmura, su voz me es familiar.
Veo el color azul de sus ojos, estoy un poco mareada para saber de quién se trata—Has matado a Marcos—Me cuesta hablar—Cuando despierte también mataré a uno de los tuyos.
—¡Ámbar!—Grita agarrándome con fuerza—¿Qué dices?.
Sonrío con incredulidad—Pudrete maldito infeliz.
—Escucha por favor...
Entonces lo supe, nada más con escuchar su voz supe de quien se trataba, mi vista se aclara mostrándome al chico que hace dos semanas había besado—Uriel...¿Por qué?.
No pude evitar llorar pero mis ojos se cierran contra de mi voluntad, siento que mi cuerpo cae en el asfalto con mucha suavidad.
Pasan uno minutos aunque no se cuantos en realidad, solo sé que al volver abrir mis ojos los veo a todos, aunque están sobre la luz del auto puedo ver el rostro de cada uno.
—Los Valentine—Susurro.
Entro en un profundo sueño que me hace olvidar el dolor de la pérdida de Marcos, no puedo sentir el dolor de mi cuerpo herido y mi boca no puede decir la verdad que tengo guardada.