EMILY Bueno, eso fue inesperado. —Gracioso —dije, mirándolo hacia arriba—. Porque a mí también me gustaría eso. Estaba a punto de sugerir que exploráramos ese tema un poco más cuando él se volvió hacia los artículos de la subasta. —¿Estabas buscando un cuadro de reemplazo? —No estarás burlándote de mi pintura —dije, dándole un golpecito en los abdominales y casi rompiéndome el dedo. —Solo pienso que podríamos mejorar —dijo Alistair con diplomacia. —¡Ojalá tuvieras algo tan genial como mi pintura! Alistair señaló una pintura colgada en una de las paredes. Era una pequeña naturaleza muerta. —Esa es bonita, por ejemplo. —Si voy a comprar otra pintura, quiero esa —señalé una enorme pintura en n***o, blanco y rosa. El estilo podría describirse como “princesa gótica burbujeante”. Tení

