Despues de hablar con Zoe, le invité un helado y fui a dejarla a su casa para yo volver a la mia. No volví de inmediato, sino que me distraje viendo varias tiendas de ropa y comida (mi apetito era de los mil demonios).
Al llegar a la casa me encontré con música alegre que muy pocas veces había oído, según Ernesto me había explicado, era un género musical llamado cumbia, incluso intentó enseñarme a bailar, pero falló.
—Hola —saludé en cuanto estuve en la sala.
—Vaya tío, ¿Dónde te has metido? Te hemos buscado por todas partes —habló Ernesto.
—Fui a dar un paseo, ¿no les dijo mi madre?
—La señora Arlette no nos dijo nada, se ha quedado dormida en su habitación —informó Mariana.
—Vaya, pues lo siento, avisaré a la próxima —me disculpé.
No veía a Evelin por ninguna parte, y eso era raro, ella siempre estaba revoloteando por doquier. Agudicé la vista en su búsqueda, pero no la encontré.
—¿Dónde está Evelin? —pregunté.
—Está escuchando música en la habitación, tendrá una presentación en cuanto lleguemos a México —me informó Mariana.
—¿Una presentación? ¿De qué? —interrogué a los primos.
—Después de tener el accidente con mi madre, dejó el canto por un año. Aunque sabíamos que ella no lo quería así, por lo que un día la llevamos a una escuela, ahí se presentó cantando y nuevamente la buscaron para hacer más y más presentaciones —contestó Ernesto —. Esta es una de ellas.
—¿Va a cantar?
—Ajá, se acerca el quince de septiembre, y es una fecha muy importante en México —fue lo que dijo Mariana.
—Es el día de la Independencia de México, y bueno, el ayuntamiento del lugar en el que vivimos decidió contratarla para presentarse ese día en la noche.
—Aunque ella decidió no cobrar absolutamente nada, dijo que era para representar a su país, y eso era más que suficiente.
—Vaya —respondí —. Al menos no me perderé dicha fiesta.
—Y eso no es todo, harán una gran feria ese día, obviamente iremos —festejó Ernesto.
—Bueno, entonces iré a ver a la Chinita, quiero más detalles de esa presentación —sin esperar respuesta, caminé hacia las escaleras y troté hasta llegar al final.
Al cruzar el pasillo, vi la puerta de la habitación en la que dormían Mariana y Evelin. Con cautela, entré al cuarto donde Evelin se encontraba con el celular en su regazo y los audífonos colocados.
Sus ojos se encontraban cerrados y se balanceaba de un lado a otro. Al parecer sintió mi presencia, pues abrió abrió los ojos y miró al frente.
—¿Quién es? —cuestionó con voz delicada.
—Roger —me anuncié —. Perdona si he interrumpido.
Evelin se quitó los audífonos y los colocó a su derecha junto con el celular.
—Para nada, ya había terminado la canción.
—Ernesto y Mariana me han dicho que te presentarás en un evento el quince de septiembre.
—Están en lo correcto —fue su respuesta.
Me quité los zapatos y me senté en posición de indio frente a Evelin, viendo directamente a esos ojos verdes alucinantes. De cerca, notabas que tenía algunas manchas color café.
—¿Puedo saber la canción que contarás?
Intenté que mi voz no saliera como un susurro, pero fue todo lo contrario, mi voz apenas fue escuchada por ella, como si quisiera que solamente Evelin las escuchara.
—Bueno —comenzó a retorcerse los dedos —. En realidad son varias, no creo que identifiques todas.
—Tal vez no, pero me gusta escucharte hablar de lo que te gusta hacer.
¿Y eso?
No tenía idea del por qué había confesado tal cosa, pero ya lo había hecho.
Evelin se sonrojó de sobremanera, incluso sus orejas. No paraba de jugar con sus manos, así que para que las dejara en paz, las tomé entre las mías.
Las misma corriente de hace días me recorrió desde los pies hasta la cabeza, era una sensación extraña. Sus dedos eran delgados y no tan largos, llevaba en el dedo anular derecho un anillo en forma de corona muy lindo.
—¿Y bien? ¿Me dirás cuales son las canciones del próximo evento? —pregunté, aun sosteniendo sus manos.
—Mhm... —hizo un sonido un tanto gracioso —. Bueno, una de ellas es El jarabe tapatío, con esa canción bailarán mi hermano y Mariana.
—No sabía que Ernesto practicaba baile —dije, sorprendido.
—De pequeños lo practicabamos, ellos dos siempre eran pareja, yo bailaba con mi mejor amigo.
—¿Y dónde está el?
—Ha viajado de vuelta a Colombia para ver a sus padres, por trabajo se tuvo que mudar a México hace medio año.
—Debes extrañarlo mucho.
—A veces —se encogió de hombros —. Se fue a su país sin avisarme, en cuanto lo vea le daré un madrazo.
—¿Un qué? —interrogué, en medio de una gran sonrisa.
—Un madrazo, un golpe, un puñetazo, cualquier adjetivo relacionado a la acción de lastimar físicamente a otra persona —fue su explicación.
—Pobre chico, lo que le espera, te he visto dar golpes y déjame decirte que no creo que sean leves.
—Tienes toda la razón —me sonrió.
Mi corazón se aceleró como hace tantos años no había hecho, y solo porque la chica frente a mi me había sonreído. Nuevamente era consciente de sus pequeñas manos entre las mías, ahora yo jugaba con ellas, y era... agradable. Extrañamente reconfortante.
Sabía que ella no podía verme, así que
mis pupilas conectaron con las suyas.
Algo había en ella que la hacía diferente a las demás, era esa chispa que las cosas desconocidas tienen que las hacen atrayentes, como un magnetismo invisible que te hacía querer descubrir más de ella. Algo que te cautivaba.
—Tus ojos son muy lindos —solté.
—Yo... —se interrumpió a sí misma —. Gracias.
—Lo siento si te he hecho sentir incómoda, no era mi intención.
—Para nada, es solo que no estoy acostumbrada a los cumplidos.
—Pues deberías, eres bastante linda como para que no hayas escuchado algún comentario como ese.
Si antes se había puesto roja, ahora parecía que iba a estallar. El color en sus mejillas aumentó demasiado, haciendo que sus ojos resaltaran más, incluso un pequeño brillo apareció en ellos.
—Gracias, otra vez.
Agachó su cabeza y no pude seguir admirando esos orbes verdes alucinantes, aunque seguía jugando con sus manos.
En las pocas semanas que habíamos hablado, jamás le había preguntado si ella también escribía canciones, así que fui por esa respuesta.
—No, jamás lo he intentado —confesó —. El cantar está bien para mí.
—¿Y por qué decidiste eso?
—Pues no es como que las ideas fluyeran como agua en río —ironizó.
—Por eso decidiste la interpretación —asintió levemente —. Cuéntame la historia, quiero saber cómo te interesaste en el mundo de la música.
—Todo comenzó cuando mi padre me llevó a una fiesta con sus amigos, había un grupo de mariachis animando la el convivio, así que fui hasta ellos y les pedí que tocaran Un millón de primaveras de Vicente Fernández.
Yo escuchaba atentamente a la chica frente a mi, algo que yo no hacía a menudo. No sé el por qué, pero mis ojos se dirigieron hasta su boca, observando minuciosamente cada uno de los movimientos que hacía.
—La canté con ellos y me dijeron que lo hacia muy bien. Mi padre pensó lo mismo y decidió que entraría a talleres de canto e instrumentos. Comencé con la guitarra y dos años después con el violín y la trompeta.
《Al cumplir los doce años, audicioné para el reality show La Voz Kids, y afortunadamente quedé en un equipo. Llegué a la final y obtuve el segundo lugar》
—¿Por qué?
—Su fuerte era la opera, no podía contra esas notas altas —rió.
—Pero ya has practicado, ¿no?
—Así es —respondió —. Después de esa pequeña derrota me enfoqué en notas altas y lo logré.
—¿Me mostrarías alguna?
—Conoces a Danna Paola?
—Algo.
—Bueno, escucha esto —a tientas, tomó el celular entre sus manos y deslizó la pantalla para desbloquearla.
El celular tenía un asistente de voz que le indicaba las aplicaciones que iba seleccionando.
—Reproduce Dos Extraños de Danna Paola —pidió al asistente.
'Reproduciendo Dos Extraños de Danna Paola en Spotify'. Fue la respuesta del asistente.
De la bocina del celular, comenzó a sonar una melodía de piano, seguida de una voz algo delicada, pero que interpretaba la canción con mucho sentimiento.
Ya iba en la parte del coro cuando Evelin empezó a tararear la canción.
Me voy, uhuhuhuh, te doy
Mi luz. Tanto adiós nos hizo daño
Desgastandonos en vano.
Ya no, uhuhuhuh, no estoy
Y tu, ya eres parte del pasado
Ahora somos dos extraños...
La canción seguía sonando, pero ahora Evelin la cantaba también. Su voz era un tanto más dulce que la de la cantante, pero aún así lo hacía de maravilla.
Llegó nuevamente la misma estrofa, pero ahora un poco más lenta, hasta que una nota alta llegó y Evelin la cantó sin ninguna dificultad.
Al momento de hacerlo, sus ojos se cerraron y su cuello se tensó un poco. Tal vez eso hacía que la voz saliera así de aguda.
Asombrado, solté las manos de Evelin para comenzar a aplaudirle, muy pocas, si no es que ninguna; había visto a alguien en vivo hacer eso.
—De verdad que tienes un gran talento —dije con admiración.
—No es para tanto —volvió a sonrojarse.
—Pero claro que lo es, no todos tienes la habilidad de hacer eso.
—Bueno, admito que si fue un poco difícil, pero las prácticas ayudaron.
—Tal vez algún día puedas enseñarme.
—¿Qué te parece ahora? Digo, si no tienes nada que hacer.
—La verdad no.
—De acuerdo, comencemos con las clases —se acomodó mejor en la cama —. Intenta hacer una nota como esta.
De su garganta salió una nota perfectamente afinada, volviéndome a dejar con la boca abierta de la impresión.
—¿Podemos empezar con algo más sencillo? —pedí tímidamente.
—Quiero ver hasta donde llega tu voz.
Con algo de pena, intenté duplicar la hermosa nota que Evelin había hecho. Al principio iba bien, hasta que llegó el momento de hacer la voz un tanto más aguda y salió un chillido.
Evelin comenzó a carcajearse, tanto que se recostó sobre la cama, sosteniendo su abdomen a la par de que limpiar algunas lágrimas que salieron.
—¡No es gracioso! —me quejé.
—¡Por supuesto que lo es! —siguió riendo —. Sonó como un ratoncito.
Imitó el sonido que había hecho y eso hizo que yo también riera, aunque un poco más despacio que ella.
Sus ojos se achicaron y ahora su risa era más delicada.
Su voz era hermosa, pero su risa... era sin duda adictiva.
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¡¡HOLAAAAAAA!! Después de casi dos meses sin subir absolutamente nada en esta historia, les traigo un capitulo donde Evelin y Roger interactuan un poco más.
Esperemos que el bloque haya terminado y ahora pueda escribir algo sin frustrarme en ek intento.
Los amo un montón, nos vemos pronto.
PD: Ya salí de vacaciones :>
PD de PD: Ya tengo ocho capítulos de la otra historia que está en proceso * c emociona* :)