Los días pasan con premura, al igual que el embarazo de Lauren. Faltando solo un mes para el parto programado, ella parece tener más energía de lo normal y su vientre creció a un tamaño considerado. Se encuentra en tacones, con un vestido entallado de color n***o, pareciendo la más hermosa de todas las mujeres, terca como ninguna. ─Lauren, no deberías de utilizar esos zapatos─ le reitero por enésima vez. ─Yo no te digo que tienes cara de idiota y aun así la sigues teniendo─ manifiesta altanera. ─Eso no tiene sentido alguno, Cordova─ digo, colocando las manos en mis bolsillos, para apoyarme del marco de la puerta de la habitación. Mis ojos siguen observando su exquisita figura entallada. ─No pedí tu opinión, Valech. Si quieres acompañarme, lo harás, sino, quédate─ amenaza, dándom

