AMANDA
El trayecto al departamento de Josh estuvo lento, el embotellamiento me hizo cabecear un par de veces y tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para no quedarme dormida, quería analizar mi situación con Josh, quería entender sus cambios de humor y comportamiento, me sentía extraña últimamente, había exigido nada de coqueteos en la universidad, sin embargo estaba mensajeando abiertamente con él en clases y peor aún, me beso y me metió mano a su antojo, no quería perder mi trabajo por la calentura, debía decírselo, hacerle entender que no debía volver a pasar y de paso metérmelo en mi cabezota, al llegar a nuestro destino lo vi ir hasta la cajuela pero no saco nada, sin prestar mucha atención seguimos el sendero hasta el ascensor, quería echarme en un sofá cómodo y quitar mis zapatos, lo necesitaba con urgencia. El sonido de la caja metálica nos indicó que habíamos llegado a nuestro destino y entramos a la amplia sala del lugar, lo escuche seguir de largo hacia su habitación y luego regreso sin su saco, esa camisa encajada y el pantalón n***o lo hacían ver tan deliciosamente sexi y no pude evitar morder mis labios al recordar todo lo que hemos hecho, llamo mi atención invitándome a la cocina, me dirigí allí donde enfundado en un mandil lo vi moverse por el lugar con soltura, saco del refrigerador una botella de vino blanco y en una copa me sirvió un poco, los butacas eran cómodas, así que cuando me senté a mis anchas el me tendió la bebida, agradecí con un asentimiento de cabeza y bebí el primer sorbo que se sintió glorioso, escuche su risa ronca mientras se acercaba más a mí -estas muy tensa- dijo con voz grave y casi me atraganto cuando su manos quitaron mi calzado y masajearon mis pantorrillas, en verdad necesitaba eso, gemí en agradecimiento y su sonrisa se extendió, luego de un par de minutos que a mí me parecieron segundos, se alejó alegando que debía revisar lo que tenía en la estufa -no… quiero más…- dije haciendo un puchero y luego de ver que todo iba bien con la comida regreso a mi lado, sus manos masajearon suavemente mis músculos, luego hicieron un camino de ascenso por mis piernas para terminar a mis costados subiendo por mis hombros, tenía unas manos increíbles, pero esas mismas manos ahora buscaban acunar mi pecho, lo deje hacerme y desabrocho mi camisa revelando mi brasier -oh… broche delantero, que agradable sorpresa- siseo mientras lo soltaba, él sabía que no iba a hacer nada estando en mis días, pero continuo con su recorrido, abrió la prenda y libero mis pechos -¿crecieron?- Pregunto sin apartar la mirada de ellos, suspire pesadamente cuando sus dedos juguetearon con mis pezones -no…. solo es por mi periodo… están inflamados- dije en un susurro pero su boca acorto el espacio entre él y uno de ellos y lo saboreo causando que una corriente eléctrica recorriera desde mi pezón adolorido hasta extenderse por mi columna y terminar haciendo estragos en mi centro -Josh… no…- quería reunir toda mi fuerza de voluntad para alejarlo pero su boca se movió hacia el otro dándole la misma atención y eso me enloqueció, gemí alto y lo escuche gruñir, un olor a quemado llego a mis fosas nasales y lo aleje por instinto -¡la cena!- dije en un chillido agudo y el corrió hacia la estufa mientras yo volvía a acomodar mis pechos en su lugar y abrochaba mi camisa para evitar que volviera a doblegarme, lo vi suspirar y girar apoyándose en la encimera cruzo sus brazos pensativo -creo que pediré un domicilio- lo mire con mi ceño arrugado -esto ha sido tu culpa- dije cruzando mis brazos sobre mi pecho, el sonrío malditamente sexi -no… ha sido culpa tuya… por hacer esos ruiditos que tanto me gustan- sus palabras hicieron palpitar mi centro y respire hondo para calmarme -no se te ocurra ordenar sushi, lo odio- fue mi respuesta tomando la copa de vino y llevándola a mis labios
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La cena llego cuarenta minutos después y sentados en el sofá de la sala disfrutamos de las pastas y el pollo agridulce, el hombre frente a mí me miro de reojo en varias ocasiones, sospeche que quería decirme algo, pero creo que no era tan buena idea si le aba tantas vueltas al asunto suéltalo ya, me vas a causar una indigestión- dije irritada, odiaba que la gente se fuera por las ramas, carraspeo y se enderezo en su lugar antes de hablar -estuve en el hospital hace unos días, me realice un chequeo general de todo, me encuentro, sano y lo mejor… limpio- su declaración me pareció sin sentido, ¿a que venía todo eso? -qué bueno que no morirás tan pronto, aunque tampoco servirías de abono si lo hicieras a corto plazo- sonrió por mí mal chiste -lo que quiero decirte…. O más bien… pedirte es que…- retiró el plato de mis manos y se acercó hasta quedar a escasos centímetros de mi -me gustaría sentirte a mi alrededor, te quiero… sin barreras- su tono sensual me hizo temblar pero no podía dejar de notar lo nervioso que estaba, ¿de qué barreras hablaba?, lo observe tan cerca que me pareció estúpida su petición -bueno creo que ahora estas muy cerca para tener una barrera entre los dos- dije con el entrecejo arrugado, lo escuche reír bajo y sexi cuando una bombilla se ilumino en mi cabeza, mis ojos se abrieron como plato ante su petición -oh… sin condón- dije aclarando la situación a lo que él me miro con esos hermosos ojos negros que me decían cuanto lo iba a disfrutar, el ligero jadeo de anticipación fue retenido por mi cordura que me decía que eso era muy, muy mala idea, mi libido me decía que no podía ser tan malo, el hecho de que nuestras pieles se encontraran completamente sin limitaciones en la fricción del acto, carajo ya estaba hiperventilando por la antelación de lo que podría disfrutar, sacudo la cabeza borrando toda idea descabellada -esa es una muy mala idea Josh- dije alejándome un poco para evitar caer en la tentación, me levante y él también lo hizo caminando hacia su habitación, me extraño que no replicara y lo vi regresar con unos papeles en la mano -estos son los resultados de todos los exámenes, estoy limpio y sé que tú también, me dijiste que siempre has usado condón, así que no es necesario que te los practiques confió en que estas limpia- sus palabras me hicieron dudar, aunque yo no solo usaba preservativos, también me ponía la inyección anticonceptiva como método adicional de prevención, tome los papeles que me extendió y los ojee incrédula ante lo que me pedía, mi corazón golpeaba rápidamente en mi pecho y lo podía sentir en mis oídos -no lo sé Josh, no entiendo que es lo que buscas- dije sin levantar la vista de aquellos resultados, -solo quiero que experimentemos otras cosas… Amanda tengo plena confianza en que eres una mujer segura de lo que quiere, además soy consciente que tienes las cosas claras y… bueno yo creo que podríamos disfrutar de nuestra sexualidad de manera segura- dio otro paso más cerca de mí con esa sonrisa moja bragas que me hacía contraer el vientre -entiendo- dije y suspire con la cabeza llena de dudas aun, teníamos que terminar este acuerdo pronto o me lamentaría de por vida, ahora me sentía más cerca de él, y considerando posibilidades que no debía, mire directo a sus ojos tratando de demostrar una confianza en mí misma que por supuesto no tenía -solo será una vez y luego se acaba nuestro acuerdo- lo vi tensar la mandíbula y enderezarse -es un trato- dijo tendiendo su mano en mi dirección, no pensé que aceptara a tal proposición pero no lo demostré estire mi mano y sosteniendo la suya mostré una sonrisa que no llego a mis ojos -deberías llevarme a casa, creo que mi cuerpo está algo resentido- dije con el fin de escapar de esas cuatro paredes lo antes posible, el recorrido en auto no había sido mucho mejor, ninguno de los dos hablo y yo estaba que abría la puerta y me lanzaba al asfalto con tal de evitar la tensión a nuestro alrededor, una vez fuera del auto me incline y me despedí para que no tuviera que acompañarme hasta mi puerta, podía sentir sus ojos sobre mí y solo pude respirar tranquila cuando estuve en el ascensor, me recosté al frio metal en busca de algo que me despertara de las sensaciones que mi cuerpo estaba experimentando, cerré los ojos y pensé, pensé y pensé durante el trayecto hasta mi piso, el timbre que anunciaba mi llegada me hizo despegar de aquella fría lamina y dispuesta a meterme a la ducha para relajarme me encamine a la puerta, ¿Por qué ahora quería experimentar sin condón?,, ¿Por qué razón tenía que haber pedido eso?, -maldición- eso era complicado, esa sería la primera vez haciéndolo de esa manera, y no le gustaba como su corazón saltaba eufórico en su pecho frente a la anticipación, , saque mis zapatos y un camino de mi ropa se hizo visible desde la entrada hasta la ducha, l agua fría golpeo mi piel y temblé a su contacto, era algo que esperaba que enfriara la reacción de mi cuerpo ante la situación, ¿Qué cajos?, me cuestione aun con una maraña de pensamientos rondando mi cabeza ¿Por qué mierdas le había dicho que si? -debí negarme- susurre mientras mi mandíbula se batía rápidamente por el frio del líquido que caía por mi cuerpo expuesto.
JOSHUA
Condenadamente no, quite los botones de mi camisa con brusquedad mientras entraba al departamento, maldición, condenadamente no, volví a pensar, ella había accedido a mi petición, sin embargo ese ultimátum me había dejado un mal sabor de boca, quería por lo menos unos tres o cuatro encuentros más entre nosotros luego de eso, solo para satisfacer esa fantasía que desde hacía un tiempo había rondado mi cabeza, me deshice de mi ropa y me dirigí a la ducha, deje que el agua tibia relajara mis músculos tensos por lo que estaba experimentando, y luego de unos minutos ya con mi bata de baño cubriéndome salí en busca de mi pijama, el cajón que abrí por inercia contenía solo tres prendas, todas ellas usadas y dobladas por mí en aquel lugar, tome la primer, esa que había usado la noche que la vi tan desinhibida con su grupo de amigas, bailando y cantando a todo pulmón, su corto y sexi vestido n***o había llamado poderosamente mi atención ,más que en otras pocas ocasiones que habíamos coincidido, escuche a Katty contar a la ligera la historia detrás de su alocado comportamiento y me sorprendió gratamente saber que se encontraba soltera, que el imbécil que tenía por pareja se la había jugado, y mirándola atentamente me pregunte como había sido eso posible, su inteligencia, su carisma, su cuerpo y su rostro, además de lo que ahora conocía era en la intimidad, me hicieron analizar por qué ese estúpido la había engañado, lleve la prenda a mi nariz y aspire su aroma, pero solo era un leve rastro de él, volví a dejar la prenda en su lugar y acaricie la siguiente, esa se vino en mi bolsillo la primera vez que estuvimos en su departamento, no podría olvidar el arrojo con el que ambos sellamos nuestro mutuo acuerdo, luego tome la última, esa fue hace más de 6 días, fruncí e ceño mientras lo analizaba, estaba loco, había robado tres braguitas a Amanda y las conservaba en un cajón de mi closet, maldición, en verdad era un enfermo, cerré de golpe aquella caja y rápidamente me puse mi ropa de dormir, pero antes de tirarme a la cama debía adormecer mi cabeza, salí de la habitación y me dirigí al miniar, sirviéndome un poco de aquel licor ambarino lo tome de un trago con los ojos cerrados, quería que la sensación de escozor no solo quemara mi garganta, sino que apaciguara mis pensamientos y evitaran la dirección que estaban tomando, me serví otro trago y a ese le siguieron otros, hasta que afectado ya por el alcohol deje la botella y el vaso dirigiéndome a mi cama, ahora si dormiría tranquilo, mi cerebro embotado no opinaba lo mismo pues imágenes de Amanda pasaban por mi cabeza, no eran obscenas, eso me enojo, solo imágenes de su risa, sus hermosos ojos iluminados por la sorpresa o la felicidad, sus carcajes con su grupito de amigas, la forma de mover la boca en un gesto gracioso cuando estaba enojada, solo imágenes de ella y de lo que había notado yo al observarla sin querer -te quiero… sin barreras- dije cerrando los ojos, aun mis palabras no tenían otro sentido para mí que follarla duro sin condón, pero algo muy en el fondo le daba otro significado a esa petición “te quiero… sin barreras…” repitió mi mente antes de oscurecerse todo a mi alrededor.