6. Extraescolar.

2188 Words
Cuando la alarma sono me levante perezosamente, me quede dormida luego de aliviar un poco la tensión entre mis piernas luego de la llamada de Joshua, tenía que tomar una decisión rápido y saber qué hacer con las ganas que nos cargábamos, luego de ducharme, desayunar y arreglarme tome mis cosas y salí rumbo a la universidad, el trayecto no estuvo congestionado, por lo que me dio tiempo de entrar en el cubículo que tenía asignado y organizar los exámenes sorpresas de la próxima semana, tenía por costumbre hacer exámenes de verificación de conocimientos la segunda semana del inicio de clases para identificar lo que debo reforzar en mis estudiantes, los de segundo año en adelante sabían cuál era mi metodología, pero los nuevos se asustaban mucho con ellos. Las clases transcurrieron tranquilamente durante la jornada, mis descansos entre un grupo y otro era limitado por lo que siempre tenía cuarenta minutos de receso entre mis dos últimas clases, tome ese tiempo para ir a la biblioteca y buscar un par de libros que leería por el próximo mes como de costumbre, el área de literatura clásica era mi favorito, pero el menos concurrido, mire cada título tomándome mi tiempo para ojearlos y decidir cuales me llevaría, pase mis dedos por unas letras doradas “La divina Comedia” que se hallaban hasta el nivel más alto y busque alcanzarlo sin la escalerilla, y luego de intentarlo infructuosamente unos dedos largos tomaron el ejemplar poniéndolo ante mis ojos –Gracias- dije sonriendo sinceramente mientras giraba mi rostro en la dirección de mi salvador, era Gerard, un apuesto profesor de literatura francesa que había llegado igual que Fanny por intercambio cultural, sabia poco de él porque apenas había llegado siete meses atrás y era poco lo que habíamos hablado, definitivamente no podía negar que era hermoso, su nariz elegante y sus ojos color verde, tenía un tono claro en la piel y su acento romántico tenia suspirando a más de una entre estudiantes y profesoras, exceptuando a Rita, Fanny y yo que teníamos nuestros gustos más en el producto nacional –¿Cómo estas Amanda?- su acento era afrodisiaco, eso no se ponía en duda, pero algo en él no me terminaba de convencer –Bien Gerard ¿y tú?, ¿Cómo estuvieron tus vacaciones?- amplio su radiante sonrisa mientras caminábamos hasta la asistente de biblioteca –Excelente, viaje a mi país, hay cosas que aun extraño de allá- ¿cosas?, pensé dándome cuenta que no dijo familia, amigos o algo más que cosas –¿y tu familia… amigos?- mi instinto curioso se adelantaba a mí siempre que algo me parecía extraño –oh… si, mi familia bien, visite algunos amigos, también los extraño- fue su respuesta que aunque parecía normal, sentía que no le gustaba hablar del tema, no lo culpo hay quienes prefieren la intimidad de su entorno fuera del trabajo, entregue mi ficha a la joven mujer que miraba embobada al extranjero y casi estuve a punto de rodar los ojos, era tan obvia, el solo le sonrió cortésmente y continuo caminado a mi lado hasta la salida del lugar –nuevamente gracias Gerard, que tengas un buen día- dije para retirarme –Espera Amanda- su mano me detuvo tomándome suavemente del brazo, me sentí extrañamente incomoda, había invadido mi espacio personal –Me gustaría invitarte a tomar algo… si no tienes compromiso… claro está- lo note algo nervioso y me pareció tierno, los hombres en ocasiones pueden verse así –Si… seria genial- respondí con una sonrisa que no llego a ser más que una mueca o eso creo –perfecto, ¿el viernes estaría bien para ti?- no tenía mucho que hacer esta semana así que acordamos salir el viernes luego del trabajo, sería solo algo entre colegas, por si las moscas le diría a las chicas para que me salvaran si las cosas no salían bien, me despedí y salí rumbo a mi última clase del día. -Bueno señores, espero que investiguen para la próxima clase y nos vemos el jueves- culmine mi clase y salí rumbo al parqueadero, me sentía cansada y solo quería ir a tirarme en mi cama con ropa de indigente, por lo menos el miércoles tenia mis últimas dos horas libres y había invitado a mi hermano y a su esposa Zoe a cenar, Oliver era mi hermano de crianza, mamá cuenta que cuando yo estaba de brazos encontró a Oli pidiendo comida en el restaurante donde trabajaba, lo llevo a casa y desde ese momento vivió con nosotras, es mi hermano mayor y lo adoro porque es un excelente ser humano, se esmeró por estudiar y se convirtió en abogado, uno de los mejores, estoy segura, y cuando tenía 19 ya era un hombre completamente independiente y sé que ve a mamá como su verdadera madre aunque nunca le haya dicho de esa forma, iba entretenida en mi pensamiento cuando estoy buscando las llaves de mi auto, siento ser arrastrada a un extremo oscuro del parqueadero y no puedo gritar, mi boca ha sido tapada por una mano que ejerce presión –hola conejita, no has respondido mis mensajes…- el olor a alcohol proveniente de Roger me asusta, ha tomado y siempre es un poco agresivo en ese estado, digo un poco porque solo es grosero, jamás llego a pegarme, forcejeo tratando de liberarme y escucho ruido de personas en el lugar y trato por todos mis medios de soltarme, abro la boca un poco más y alcanzo a morder parte de uno de sus dedos, al soltarme grito pidiendo ayuda y él se asusta al escuchar que alguien se acerca, al instante corre como el cobarde que es, las personas entre estudiantes y compañeros de trabajo me empiezan a preguntar qué pasaba, me encuentro agitada, esta vez se había pasado de la raya, tenía que ponerle un alto –Gracias…- digo jadeante –me querían saltar- el bullicio y los comentarios no se hicieron esperar –por eso siempre he dicho que el parqueadero tiene poca seguridad- escucho a alguien quejarse, me recompongo nuevamente y me dirijo con algo de nervios a mi auto, me subo y respiro hondo para tratar de calmarme, lo enciendo y mirando a todos lados trato de regresar a mi apartamento teniendo cuidado de no ser perseguida por ese demente. Al llegar al departamento no puedo evitar mirar a través de las ventanas para verificar que no hay nada sospechoso afuera, la ventaja de este lugar es que tiene que llamarte en portería antes de que alguien pueda pasar, me doy una ducha y me preparo un sándwich, quiero olvidar el tema de Roger, pero mañana tendré que tomarme un tiempo para levantarle una orden de restricción, tomo el móvil y escribo en el chat grupal –Hoy Roger vino borracho a la universidad, si no es por las personas que estaban en el parqueadero no sé qué me hubiera hecho- sus preguntas llovieron inmediatamente y también los consejos de lo que debía hacer al respecto, luego de charlar un poco trato de dar respuesta a los demás mensajes como al de mamá quien me pregunta si no he tenido más ataques de vampiros, el de Oliver confirmando la cena de mañana y el que no ha faltado esos últimos dos días el de Joshua con sus insistente petición –¿Tú no te rindes?- le escribí, sabía que ya no estaba en clases por la hora –Soy muy perseverante cuando algo me interesa- fue la respuesta, no pude evitar reír –Sabes que lo que me pides no está permitido, desiste- leer su escribiendo hizo que mi calor corporal aumentara, no podía negar que su propuesta era tentadora, solo sexo, sin compromisos ni ataduras, eso era lo que necesitaba en este momento, no quería tener a un troglodita a mi lado así como lo que tuve que vivir al lado de Roger, nuevamente estaba comparándolos, para mí era difícil no hacerlo, Roger no era feo, en realidad era un hombre atractivo y de buen cuerpo, como para una portada de revista, bueno, únicamente para eso, porque por dentro era una basura, el sonido de un nuevo mensaje me despabilo –creo que los dos saldríamos ganado con este acuerdo, si quieres podemos dejarlo por escrito para evitar complicaciones- definitivamente era un hombre de negocios, no lo podía negar y esa vena curiosa salto nuevamente –Joshua, nunca te he preguntado a que te dedicas- consulte y mordí mi uña esperando su respuesta –si te hubieras quedado el otro día, sabrías un poco más de mí, pero como decidiste darte a la fuga y me has estado evadiendo- su respuesta fue contundente, no se andaba por las ramas y por alguna extraña razón eso lo hacía ver fascinante –Touche- escribí sin saber porque sonreía estúpidamente por nuestra conversación –te propongo algo, salgamos a cenar el viernes y te diré lo que quieras saber de mi- su propuesta era tentadora, cuando me sentía curiosa o con esa vena investigativa, no descansaba hasta lograr mi objetivo –Lo siento, tengo una cita- escribí, algo dentro de mi quería saber que diría al respecto, vi como en la pantalla se leía el escribiendo y luego desaparecía, seguro se debatía en que respuesta dar a mi mensaje –¿Vas a salir con ese francés desabrido y escuálido?, debe tener el pene como un fideo- su comentario me hizo soltar una carcajada, dure un poco más de treinta segundos riéndome sola como una loca, cuando deje de lagrimear de la risa pude responder a su comentario –¿Cómo sabes que voy a salir con el?, ¿me estas espiando acaso?- tenía que estar siguiendo mis pasos en la facultad, porque ¿de que otra manera lo sabría? –estaba en la biblioteca cuando los escuche- escribió sin más, pero no le creía del todo –No te creo, pareces un acosador, ¿sabías?- su respuesta fue automática –te dije que soy perseverante, cancélale a ese idiota, por lo menos ya conoces una parte de mí, déjame mostrarte el resto- junto a ese mensaje un emoji de guiño lo acompaño, probar un poco más de ese suculento manjar no me haría daño, quizá si podría ayudarle a Katty a conseguir su objetivo después de todo –aun necesito tiempo para pensarlo Joshua- escribió seguido –Josh, solo dime Josh- respondí –ok Josh- volvió a escribirme –¿puedo darte un apodo?- su pregunta me extraño –Puedes decirme Mandy, como las chicas- esa era la forma en que todos me llamaban –no, quiero ponerte un apodo diferente Amanda- pude sentir como mi pulso se aceleró, que apodo quería ponerme –cual sería- mi curiosidad era grande y estaba segura que se aprovecharía de eso , vi en la pantalla que se estaba grabando una nota de voz y eso puso mi pulso a mil –Te lo diré cuando inicie nuestro acuerdo, tu solo pon fecha y hora y estaré disponible para lo que quieras que hagamos- su voz estaba grave, podía sentir como mi cuerpo vibro al escucharla, pero él no tenía que enterarse de eso –Te dije que debo pensarlo muy detenidamente, mi carrera está en juego- volví a escribir, quizá él también quería que enviara un audio, pero no podía exponerme de esa manera porque notaria que me encontraba en un estado de excitación que quizá no me beneficiaría –¿saldrás conmigo el viernes?- su insistencia era monumental, no pude evitar rodar lo ojos –Te dije que ya tengo un compromiso para ese día- espere su comentario –está bien, saldrás con ese escuálido el viernes para que te descuenta del error que estas cometiendo y el sábado serás solo mia- mi cuerpo tembló ante la insinuación de su mensaje pero me mantuve firme, no quería verme como una chica fácil aunque ya nos hubiéramos ido a la cama –aún no he decidido aceptar salir contigo Josh- suspire esperando su respuesta, pero esta no llego, eso me decepciono un poco, me había empezado a gustar este juego con él, me levante de mi cama para tomar agua y regrese dispuesta a dormir, ya me había acomodado y tapado con la sabana cuando mi móvil empieza a mostrar su particular tono de video llamada, lo tomo y me doy cuenta que es Joshua, no sé qué hacer o cómo reaccionar a esto, jamás había tenido una video llamada con alguien con el que estuviera coqueteando y menos si es uno de mis estudiantes, deje que el aparato sonara y cuando se resignó a no ser atendido la pantalla volvió a iluminarse ahora con un mensaje, vi la notificación que decía -¿Tendremos nuestra actividad extraescolar profe?- carajo quería algo extraescolar, y no eran tareas dirigidas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD