JOSHUA
Muy temprano en la mañana hago mi habitual rutina de ejercicios para des estresarme, era domingo y no quería pensar en nada, ni en el trabajo, ni en la enfermedad de mi madre, en la universidad y mucho menos en Amanda… Amanda, ¿Qué rayos le pasaba anoche?, todo iba bien pero de pronto estaba irritada y agresiva, en definitiva no entiendo a las mujeres por eso no tengo relaciones serias, sería un completo infierno, en automático llamo a Luke, ya debe tener información acerca de porque Amanda estaba enojada, Katty es una chismosa de primera línea y sé que ahí está la primicia que necesito -Te estabas tardando en llamar- dijo burlesco y eso me incomodo -Amanda estaba enojada, se bajó del auto y camino 3 cuadras a pesar que insistí que la dejaría en su casa- hice una pausa y respire hondo antes de continuar -¿sabe la pequeña rubia porque está enojada su amiga?- un largo silencio se acentuó del otro lado y mire con el ceño fruncido el aparato para comprobar que aun Luke permanecía en línea, lo escuche tomar aire de manera exagerado y rodé los ojos imaginándolo prepararse para uno de sus sabios discursos -No tomes a mal mi comentario pero ayer tuviste unas actitudes un poco….- hizo silencio como si escogiera las palabras -un poco exagerado en tu comportamiento, todos estuvimos analizando tu comportamiento y te portaste como un novio toxico- no estaba seguro de su afirmación, solo no quería que Amanda fuera abordado por algún tipo y se propasara con ella -no es cierto, solo la estaba cuidando, tu y yo sabemos cómo son los tipos en los bares- me defendí ofendido por haberme comparado con un novio toxico, ¿novio yo?... ¡ja! y ¿toxico?... menos, chasquee la lengua y Luke rio -puedes tratar de convencerte a ti mismo de lo que quieras, pero está claro que a Amanda no le gusto tu comportamiento, tiene un acuerdo contigo y es posible que piense que tu dudas de su honestidad… ¿entiendes?- esta vez fui yo quien se quedó callado, mierda…. ¡Mierda!…. Amanda… ¿cree que dudo de ella? -no dudo que ella respeta nuestro acuerdo, solo la cuido- alegue y pase con frustración una de mis manos por mi cabello, ahí estaba su enojo, ella se sentía ofendida -escucha hermano…- dijo mi amigo y sabía que venía el consejo regañado -te dije que no lastimaras a Amanda, Katty podría dejarte sin descendientes y con ella sus amigas, si ya obtuviste lo que querías… deberías dejar las cosas hasta ahí, por el bien de ella- sus palabras me enojaron, aun no tenía suficiente de esa mujer, planeo tenerla sin barreras y todavía no ha llegado el momento, no pienso romper el acuerdo… todavía -gracias por la información Luke, salúdame a la pequeña rubia- dije y sin esperar respuesta colgué, no me gustaba que me impusieran voluntades, yo terminaría ese acuerdo cuando me diera la gana, deje pasar la mitad del día y no sabía cómo resarcir mi error, debía hacerle entender a Amanda que no dudaba de ella y que solo quería cuidarla, busque en mi laptop “como agradar a una mujer enojada” y me salieron montones de tips, desde chocolates hasta flores, yo no era de llevar flores… medite, tampoco era de disculparme, y mírenme, nunca me he disculpado con ninguna de las mujeres con las que he salido, si se enojan pues adiós, pero quiero obtener algo de Amanda y he estado obsesionado con el tema, lo necesito para por fin cerrar este capítulo y buscar otro coño para mi lista, llame a la floristería y pregunte por un ramo de rosas, pero eran demasiado costosas, no malgastaría mi dinero en algo que duraría un día, solo era un enojo menor, así que pedí un ramo de flores más económico y una caja de chocolates, también eran costosos pero por lo menos si no los aceptaba me los comería yo y esos no se desperdiciarían, espere que llegara mi pedido y me aliste para ir a visitar a doña gruñona, al llegar a su puerta toque varias veces pero nadie abrió, insistí y seguía sin abrir, el portero me había dicho que si estaba por lo que me puse alerta y llame más fuerte hasta que la puerta se abrió pero no vi quien me recibió -No me siento bien Lucas, podrías dejar la sopa en la nevera, luego la caliento y…- sus palabras quedaron en el aire cuando me vio, tenía un aspecto demacrado, una camiseta que era del doble de su talla y un pantalón de yoga, sus pantuflas de puerquito eran muy cursis y su cabello recogido en un mal moño sobre su cabeza, subió su camiseta y metió su cabeza, solo podía verle el cabello alborotado, eso me causo gracia -¿estas enferma?- pregunte y su respuesta fue -¿tú que rayos haces aquí?
AMANDA
Un simple llanto me gano cuando estuve dentro del departamento, era una tristeza profunda y un enojo estúpido, no sabía si era por el comportamiento de Josh o porque dudaba de mí en cuanto al maldito acuerdo pero estaba muy sensible, me quite la ropa, me di una ducha rápida y me metí a la cama, seguí con esa sensación de tristeza hasta que me quede dormida, a la mañana siguiente los dolores abdominales me indicaron que había llegado una visita roja, ya entendía mi estado de ánimo así que hice lo pertinente para asearme y luego de tomar una pasta para los dolores me tire en la cama a sufrir, para mi esta época era una montaña rusa de emociones que odiaba, no era yo misma cuando me llegaba el periodo y los malditos espasmos eran demasiado dolorosos, toda mi mañana fue un sube y baja de dolor y llanto, así que tenía que llevar mi acostumbrada rutina, ver películas, comer chocolates, el delicioso helado que no podía faltar y llorar por que el protagonista era un malnacido, patán y egocéntrico, la llamada de Lucas me interrumpió el llanto, le conté a mi amigo de las condiciones en que me encontraba y me prometió que me llevaría un buen plato de sopa caliente para que me aliviara, luego de un tiempo escuche los golpes en la puerta y con toda la pereza y malestar característico de mis días me puse de pie, mi amigo me había traído algo de comer y no podía desaprovechar algo hecho por un chef de cinco estrellas, abrí y camine para regresar a mi cama indicándole a Lucas donde podía dejar la sopa pero me lleve una sorpresa al ver a Josh parado en la puerta, mi reacción inmediata fue cubrir mi aspecto demacrado, que mierda hacia aquí -¿estas enferma?- pregunto -¿tú que rayos haces aquí?- fue mi respuesta, quería huir de hay e hice mi paseo de la vergüenza hasta mi habitación, me metí en la cama y me tape con las sabanas de pies a cabeza, sentí sus pisadas cerca y el colchón a mi lado se hundió -¿estas enferma?- volvió a preguntar tratando de retirar de mi cara mi escudo protector -algo así… déjame en paz- no quería que viera mis ojeras o mi cabello que parecía un nido mal hecho -¿Qué tienes?- insistió -cosas de mujeres- respondí irritada -te traje algo- dijo y asome mis ojos fuera de las sabanas para ver una caja de chocolates y el ramo de flores más horrible y marchito que hubiera visto en mi vida -¿Qué les paso?, ¿a quién golpeaste con eso?- me miro extrañado y luego miro aquel manojo en sus manos -a nadie, así son- tome las flores de sus manos y las examine, luego lo mire a el -es el ramo de flores más horrible que he recibido en mi vida -¿enserio?- pregunto y miro con gesto extrañado las maltrechas flores, suspiro y extendió la caja de chocolates -estos si son de calidad- dijo y me brindo una media sonrisa -aun no me dices que haces aquí- ya no cubría mi rostro, por lo que me miro y estudio mi aspecto -no me mires así, estoy horrible- dije pasando las manos por mi cabello en un torpe intento de arreglarlo -solo quería disculparme por mi comportamiento de ayer- torcí los labios antes de contestar -te salvaron los chocolates, porque las flores son horrendas- busque con la vista el caneco de basura y arroje el triste y marchito ramo dentro ante su atenta mirada, luego abrí la caja y me encontré con las trufas de chocolate más exquisitas, el metió la mano y lo palmee -son míos- dije con la boca atiborrada -no te los comerás todos, comparte dijo recostándose a mi lado en la cama, tomo el mando de la tv y vio que tenía una película pausada -¿qué estás viendo?- pregunto mientras dejaba caer sus zapatos y quitaba su chaqueta -es una película vainilla, no te gustaría- dije mientras seguía devorando el contenido de aquella costosa caja -¿y ese tal Lucas?, ¿es un amigo?- pregunto cautelosamente, su naturaleza era curiosa, igual que la mia, no podía culparlo por eso -es mi vecino, me dijo que traería un poco de sopa para mí y aun no llega- lo vi ponerse de pie y recoger los puños de su camisa -si tienes hambre, puedo hacerte algo de sopa- dijo caminando a la cocina -no es necesario, puedo esperar- le dije pero no me quiso escuchar, salió de la habitación y escuche ruidos en la cocina, luego de un par de minutos escuche que llamaban a la puerta y supuse que era Lucas, quise levantarme pero escuche las voces afuera, sabía que mi amigo entraría a la habitación y espere -hola preciosa ¿Cómo te sientes?- hable unos minutos con él y luego se despidió, tenía que ir a trabajar y no podía quedarse más tiempo, me agradaba su compañía, sus historias de amorío de una noche con alguno de los clientes del lugar o sus escapadas en cruceros con completos desconocidos, era muy abierto en el sentido s****l, a él no le gustaba el compromiso, decía que en la variedad estaba el placer.
JOSHUA
Cuando estuve buscando en el refrigerador algo de pollo para hacer una sopa para Amanda, llamaron a la puerta, supuse que era su amigo el tal Lucas, me encamino a abrir, si estaba interesado podrá ver que ya hay alguien ocupando el lugar, el hombre con sonrisa amplia detrás de la puerta me parecía conocido, estrecho mi mano y entro como si estuviera en su casa, dejo la sopa en la cocina y se encamino a la habitación de Amanda, yo estaba ahí para disculparme por mi comportamiento, no podía dudar de cada hombre que se acercara así que volví a la cocina y serví el contenido del recipiente a un plato, estaba recién hecha y olía muy bien, tome una cuchara con aquel líquido, la metí en mi boca y comprobé que estaba deliciosa, había traído suficiente para un par de platos así que tape el resto y lleve a Amanda la otra parte, no me anuncie, solo hice mi aparición y ambos me miraron -bueno, tengo que retirarme, debo estar en el trabajo en media hora- Amanda le sonrió -gracias Lucas, no sé qué haría sin ti y tus manos benditas- levante una ceja por ese alago, yo también tenía unas manos benditas, ella lo sabía, él le guiño un ojo y se despidió -un gusto conocerte Joshua- pronuncio mi nombre como si quisiera trasmitirme terror, pero yo no me amedrentaba fácilmente -un gusto conocerte Lucas- el tipo volvió a sonreír, esta vez de medio lado -a ver cuándo vas por mi restaurante- dijo y miro a Amanda quien sonreía al idiota -uno de estos días iré con Amanda- tenía que hacerle entender que ella ya estaba ocupada… en mí, podía ser un tipo de cara bonita, pero no podía competir conmigo, tenía que mostrarle que no me la dejaría quitar tan fácilmente, Amanda era mia, no la iba a soltar aun, no dejaría que me la arrebataran sin dar la pelea y no estoy dispuesto a compartirla con nadie, se lo haría entender por las buenas o por las malas.
NOTA: Querid@s lector@s hace aproximadamente quince días hubo lluvias fuertes en la zona de Colombia donde vivo, eso causo que algunos electrodomésticos sufrieran las consecuencias de tal fenómeno natural, entre ellos el modem de internet que apenas hasta ayer por la tarde fue remplazado y heme aquí con nuevas actualizaciones, disfruten.