La carnada

1162 Words

Emilia Schneider Ir sentada frente al culpable de la muerte de mi madre en el mismo coche y no poder dispararle es demasiado para cualquier persona. Cuando entré a esta familia sabía que mi misión requería de todo mi autocontrol para no estropear las cosas pero por suerte, por bastante suerte la verdad, mi querido esposo me ha mantenido fuera del alcance de su padre en este mes y algo que llevamos viviendo juntos y eso ha facilitado bastante mis planes de no asesinarlo antes de tiempo. En mi mundo no funciona así. Esos asesinatos cobardes no son dignos de jefes de clanes. Todo el trayecto lo hacemos sumidos en un absoluto y tremendamente incomodo silencio. Ni los Schneider ni yo hablamos, aunque la mano de Nik se mantiene en mi muslo y frente a él, su tío Karlo. Otro pez gordo del q

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