Emilia... Me descalzo y avanzo hasta él, con los zapatos en la mano, evitando mirarlo tan intensamente como me apetece. Me siento a su lado y me dejo sorprender por las cosas que poco a poco va proponiendo Entiendo que el niño se quedó dormido de forma natural pero pensaría que le ha drogado para poder estar a solas conmigo, conquistandome y no entiendo por qué. Hay algo que no me cuadra. Pero eso no impide que me deje llevar, que disfrute de sus atenciones, de sus manos por mi cuerpo, sus ojos en mi...todo de mi. No puedo dejar de centrsrme en su cuerpo y admirar su belleza masculina. La barba fina de un par de días le decora la cuadrada mandíbula con una elegancia que no pierde ni queriendo. Rubias pestañas cuidan sus párpados cerrados y la perfecta respiración me abanica los labio

