21

687 Words

Eduardo al parecer no había llegado y una parte de mí, lo echo de menos. A pesar de que lo esperé despierta sentada en la cama, él no llegó a ningún instante. "¿Dónde estará?", me pregunté. Tomé mi teléfono entre mis manos, y le escribí: "¿Hola, cuándo llegas?" Pero borro el mensaje. No podría mandarle algo así. Él es mi jefe y solamente me está ayudando. Suspiro, solamente ha tenido lástima por mí. Me sentía muy desesperada. Solamente era eso, me convencí. —Tengo que calmarme, tienes que calmarte Briana. Cerré mis ojos, y me dejé ir. Un mes después, había pasado. La normalidad, poco a poco se hacía parte de mi vida. Había estado aún en esa casa. No había sido ascendida, y ahora ganaba un sueldo superior. Aunque Eduardo me dijo que no le molestaba que viviéramos ahí, podría ahorr

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD