─¿Quieres hacerlo? ─pregunta al verla ensimismada con la mirada en la ventana.
─¿qué? ─pregunta volteando a ver a Edward.
─Admito que estar contigo, pero no te ves muy feliz que digamos... ─sea cerca. ─eres más que solo eso, y yo...
─Lo sé, claro que lo sé... ─se sienta al filo de la cama. ─es solo que, no sé si es algo que yo quiero, yo perdí a un bebé, ya perdí a Emma, y sé que no precisamente perdería de nuevo un bebé, pero no se si tu quieras, ¿y si ya no puedo?, ¿y si ya es tarde?, digo, ha pasado mucho tiempo y no tengo quince años, ni... ¿siquiera sabes si tú quieres bebés? ─pregunta intentando defenderse.
─Mi abuelo sería el hombre más feliz si eso sucediera, pero no quieres hacerlo por mi abuelo, ¿o sí?
─Tú, hablo de tí, no de tu abuelo. Me casé contigo, no con tu abuelo. ─espeta molesta.
─Lo sé, pero siento cierta hostilidad, no puedo creer que te enojaras por un simple comentario. ─bufa nervioso.
─Si sigues haciendo eso, o diciendo cosas así, me voy a divorciar, y no necesitaré condones. ─se levanta molesta.
─Lo siento. ─Se levanta tras ella. ─es mi culpa, es solo que... Tengo miedo. ─acaricia suavemente sus mejillas. ─La verdad es que no śé que clase de persona soy como papá, pero sí tengo claro que te amo, y eres la única persona por la que he llegado a sentir algo así. Algo como esto que me haría ponerme frente a ti si es necesario, no importa si hay balas, fuego o lo que sea. ─añade. ─Sé que te amo, y amare de tí lo que sea que venga, una flatulencia o un bebé. Si es algo que quieres, no me importa si es mañana, o en un año, o en dos, o tros, seré lo mejor que pueda como papá, y si no es algo que quieras, lo entenderé y te amaré exactamente igual. De la misma manera que te amo, con virtudes y defectos. Incluso si te enojas, o sonríes, yo solo sé que, quiero que seas feliz, que sonrías, y que si vas a llorar para equilibrar la balanza, más vale que las lágrimas sean de tanto reír. ─advierte.
─Eres demasiado tierno... ─suspiró
─No combinan con los tatuajes, ¿verdad? ─sonríe.
─Edward...
─Hay algo más que quería decirte, pero está bien si no es lo que quieres...
─¿de qué estás hablando?
─De tí, de mí, de los niños... ─camina a la ventana, y se los puede ver jugando. ─Sé que Luisa y Sandro tienen el apellido Martin de su padre, y que Jota solo tiene el apellido tuyo, y yo pensé que tal vez...
─No estoy entendiendo, y lo que estoy entendiendo me está asustando...
─Pasé casi dos años de mi vida lejos de ti, y me dolió demasiado, me hice a la idea de muchas cosas cuando te volviera a ver, e idealice muchos escenarios respecto a ello a decir verdad, pero al conocer a tus hijos... ellos son realmente personas admirables, son buenas personas en verdad. Sonara algo tonto si lo digo, pero es la verdad, eres exactamente la idea de esposa que algun dia mi madre tendría para mí, igual de maternal que ella. Eres una excelente madre y si voy a tener hijos quiero que sea contigo, pero pensé que podríamos adoptar a Jota como mio, pero solo si tu quieres...
─¿Quieres a Jota?, digo, es más que solo adoptarlo, es...
─Quiero que cuando vaya a la escuela él tenga un apellido paterno, y claro que lo quiero. Si solo por pato casi tiramos la casa abajo, imagina por Jota...
─Edward...
─No quieres que adopte a Jota, está bien...
─No, es solo que es algo que se discute más allá de solo una pequeña plática...
─bien. ─toma sus manos. ─hagamos algo. No hablaremos de la adopción, ni de nada que no quieras hablar, pero definitivamente debes decirme lo que pienses. No te guardes nada, no me ocultes nada, no me gusta eso...
─¿Aún quieres ir de compras? ─pregunta con duda.
─Deberías ver a un medico eso es definitivo, pero no quiero que lo hagas por presión mia, ni por nada de eso. Quiero que lo hagas para saber cómo sigues del golpe en la cabeza, y debo hablar con Charles respecto a tu situación legal. ¿Te parece si lo dejamos para después? ─pregunta y ella asiente algo confundida.
─Claro. ─dice y él deja la habitación.
Es claro que no le gustó mi respuesta, pero no sé si quiero que él adopte a Jota, no sé si quiero que él esté tan cerca de ellos y, sé que es una estupidez, pero es aterrador, él no sabe sobre los abusos y las cosas por las que pasé y decirle todo eso... Una persona no tiene que saber todo lo que pasé, si hay algo que me han demostrado los hombres es que no se puede confiar en ellos. Pero Edward, él me ha demostrado muchas cosas buenas, ¿pero como le digo que estoy aterrada de equivocarme de nuevo? ¡Vaya!, incluso cuando está molesto él es un caballero, tierno y realmente encantador, pero luego estoy yo con mi autosabotaje. ¡mierda!, lo volví hacer.
─¿Charles, tienes algo que hacer? ─dice al bajar las escaleras, él niega con la cabeza y Edward se lo lleva con él.
─¿todo está bien? ─pregunta sentándose en el sillón frente al escritorio.
─No lo sé. ─suspiró dejándose caer sobre el sillón.
─¿me quieres decir? ─pregunta intentando ayudar.
─Cuando no estaba con ella, sentí que moría. El dolor de perderla fue aún más intenso que el fuego, incluso que la quimioterapia, y absurdamente inexplicable, pero es real.
─Pero ella está aquí, y por lo que sé siente lo mismo por tí que tu por ella...
─Cuando ella vino, hablaba de sus niños. No tenía un rostro para mi, y aún así ya podría quererlos, y cuando los conocí, mi admiración y amor por ellos se materializó, y por alguna razón ella no cree que sea posible, o simplemente el problema soy yo.
─¿de qué hablas?
─Ella tuvo una hija mía, tuvimos una hija y no está. Y luego está Jota, es su hijo más pequeño, él no ha conocido un padre, no sabe lo que es eso. Los niños son crueles, y no quiero que nadie le haga daño a sus hijos, y ¿qué clase de persona soy si me casé con la madre y deja a sus hijos de lado?.
─Para mi eres perfecto. ─abre la puerta Ángel.
─Solo para ti. ─murmuró Charles saliendo rápidamente de la habitación.