Capítulo//13

1162 Words
Sophie se mantenía alejada, con los brazos cruzados, mientras la madre de Derek, estaba tumbada en el sofá y su hijo la intentaba despertar. Los empleados, también ayudaban. Pero ella, estaba a un lado del salón, mirando la escena. Se sentía mal, pero no tanto. Esa mujer la humilló mucho y la trató fatal, ahora el karma, se lo estaba pagando. La mujer se empezaba a mover, soltando murmullos de frustración. Ella abrió sus ojos y miró a su hijo. —¡Dios mío, hijo! He tenido una pesadilla horrible. — hablaban, mientras se incorporaba. —Habia soñado que te había ido a las Vegas y te casabas con esa muerta de hambre, que te habías casado a escondidas... — se calló cuando vio a Sophie observándola. —¿Es verdad? ¿No fue una pesadilla? —No, madre, es real. — respondió. —Sophie es mi esposa, la reina. — la mujer se ventiló con su mano. —Asi que te exijo que la respetes, que no la llames, como tú la llamas. — advirtió. —Ella es la reina, mi mujer y se merece respeto. Esto, también va por todos. Todos escucharon las palabras del rey, los empleados, bajaron la cabeza. Derek no iba a permitir que maltrataran a su mujer, porque ella era suya y reina. Y eso, se lo iban a dejar claro a todos, en especial, a su madre. —Si me entero, que Sophie sufre insultos e humillaciones, no tendré piedad de despediros. Tú tampoco te librarías, madre. — avisó con seriedad. —¿Quedó claro? —Si, señor. — dijeron todos a la vez. Cogió a Sophie de la mano y salieron juntos de la habitación. La mujer estaba llena de rabia, de odio. Esa mujer le había ganado la batalla, pero no la guerra. Tenía que sacarla, no podía tenerla como reina y mucho menos como la mujer de su hijo. Clara esperó para quedarse sola con la mujer, ella tampoco quería a Sophie como reina. No era de su clase y él, merecía algo mejor. Ella se acercó a la mujer y está la miró. —Señora, tengo una idea para todo esto. — dijo Clara y ella la miró para que seguira hablando. —Derek sabe que usted quiere echarla y no te gusta como reina. Pero, ¿Y si Derek cree que usted la ha aceptado? —Explícate mejor, Clara. — respondió con confusión. —Haz como que la acepta, que puede confiar en usted y luego, usted decide que hacer con ella. — ella parecía meditarlo, porque arrugó sus ceño y sonrió. —Su hijo no se separa de ella, solo para protegerla y no ser humillada. —El plan está bien, pero Derek no se le puede engañar tan fácil. — exclamó. —Pero haré algún plan para que ellos no funcionen y sobretodo, que no tengan relaciones. No me imagino al futuro heredero de la corona, salido del vientre de una muerta de hambre. Sería vergonzoso, Dios mi reputación caería por los suelos. — siseó con odio y asco. —Pues entonces, haremos un plan, señora. — dijo la joven. —¿Por qué lo haces, Clara? — la preguntó. —Tampoco te quiero como nuera, quiero a alguien con buen estatus. — la joven tragó saliva. —Porque le tengo aprecio a su familia. — mintió, ella también se enamoró de Derek. Pero lo calló porque sabía que no iban aceptar. La mujer ya no dijo nada, se levantó y salió del salón, dejando a la joven con la piel de punta. Esa señora era mala, pero Derek se había casado con tonta e insípida de Sophie. Por otro lado, Sophie y Derek estaban en su habitación. María colocaba las maletas de ellos en su habitación, Derek ordenó que las cosas de su esposa, estuviese en la habitación que ambos compartirían. Derek estaba en el baño dándose una ducha, mientras María y Sophie hablaban emocionalmente. —Cuando vi la cara de esa bruja, fue lo mejor de mi día. — dijo María. —Derek les advirtió y no sabes lo orgullosa que estoy. —Derek sabe quién soy María. — la mujer le miró. —Sabes que yo soy la mujer de la fiesta. —¿Se lo dijiste? — ella asintió. —¿Cómo lo tomó? —Me dijo que le gustaba tanto, que estuvo Buscándome, pero jamás me encontró. — respondió. —Cariño, el destino ya se encarga de unir a esas personas. Si esas Personas están destinadas a estar juntas, el destino, ya se encarga de eso. — María la cogió de la mano. —Estas con el hombre que amas, con el hombre que tú corazón palpita. —Si, él me cuida, es atento y cariñoso. — María sonrió. —Tenerle como esposo, es lo mejor del mundo, María. Derek las había escuchado y sonrió, Sophie le amaba, amaba ese hombre. Derek tenía a la mujer que buscó durante tiempo y ahora, la tenía en sus manos, como su esposa. Él carraspeó y entró en el clóset, donde estaban ellas. —Maria, ¿Sabe si mi padre llegó? — preguntó. —Si, mi niño. — él asintió. —Ire a verle. — se acercó a Sophie y la dio un beso. —Nos vamos luego a cenar. —De acuerdo. Sophie se quedó mirando la puerta por la su marido había salido, mordió su inferior. Cuando se giró, María le miraba con una sonrisa. —Estoy tan feliz por tí, mi niña. — se abrazaron. —¿Te puedo pedir un favor? — Sophie asintió. —Me gusta tener mañana la tarde libre. —Maria eso se lo tienes que pedir a Derek o la bruja. — exclamó y María negó. —Eres la reina, recuérdalo. Tomas decisiones como todos aquí, saca tus agallas y demuestra a esa mujer, tú eres digna de ser reina y su esposa. — le dijo María con sonrisa. —Tienes razón. Si, María, tienes la tarde libre. — la dijo. —Maria desde que nos conocemos, no te he visto tener tus vacaciones. Así que tienes un mes de vacaciones, te las mereces. Miraré en contrato que tienes con esta gente y lo corregiré. —Saca eso poder, pero ten cuidado. Pero cariño, no hace falta que hagas eso. Yo con los dos días me vale. —No, María. Cómo cualquier trabajador, tu tienes tú derecho de vacaciones, así que te las doy yo. — siseó. —Mañana empiezas tus vacaciones y no vuelvas hasta el mes siguiente. — advirtió y maría sonrió. —De acuerdo, pero tú te cuidas de ellas y cualquier cosa, ya sabes mi teléfono. — Sophie asintió. María no era su madre, pero en esa casa, la trataba como tal. Sophie tenía un buen corazón y se merecía toda, excepto las humillaciones e insultos. Si tenía que ponerse a la altura de esa mujer por Sophie, lo haría con los ojos cerrados.
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