Capítulo//15

1293 Words
Derek y Sophie, estaban a punto de irse a Nueva York. Derek iba a conocer a sus suegros. Aunque estaba nervioso, no sabía cómo les iba a caer o como le iba a dar la bienvenida. Al fin al cabo, se casó con ella a escondidas y en las Vegas, lejos del mundo. Bajaron al salón y los empleados, llevaron las maletas al coche. La ex reina, les miró confundida. Pero a ella, la miraba como siempre. —Hijo, ¿A donde vas? — preguntó ignorando a Sophie. —Si, vamos a Nueva York. — respondió y la ex reina sonrió con desagrado mirando a Sophie. —Voy a conocer a mis suegros. —Hijo, ¿Vas a meterte en ese cuchitril? — preguntó con los dientes apretados. Sophie sonrió mirando a su suegra. —Tranquila, señora... Hay techo y camas. — dijo Sophie con un tono de burla. —Él estará bien. —Dudo mucho que esté bien en tu chabola de pobres. — exclamó. —Madre, basta. — intervino Derek. —Sé que se Sophie no ge agrada, pero te exijo que la respetes. Aunque te duela y te pese, ella esa reina de Alemania. —Derek, cariño. — la cogió de la mano. —Dejalo, no sirve de nada. Discutir con una persona con demencia senil, es una tontería. — Derek la miró con sorpresa —Pero bueno, yo no sufro nada, niña. — Sophie rio. —Madre, nos vamos, no quiero discutir más y ver cómo entre nosotras os atacais entre palabras e insultos. — cogió a su mujer y salieron de allí. Sophie salía con una sonrisa dibujada en sus labios, había atacado a esa mujer y le había gustado, porque la sacó de quicio. Derek se volvía loco, su madre no aceptaba a su mujer y su mujer, la atacaba. Estaba entre ellas dos y se volvía loco. Derek le abrió la puerta y ella subió al coche y el subió después. —¿Y esa sonrisa? — preguntó Derek, mirándola. —No puedes negar que ha sido gracioso. — dijo ella y negó mordiendo sus labios. —Se puso como una moto cuando la dije que tenía demencia senil. — se carcajeó. —Admito que ha sido gracioso ver su cara, pero nena... Me volvéis loco. — siseó. —Ver como os enfrentáis. —Derek, ella me ataca constantemente. Así que, no voy a callarme más. — advirtió. —Y quiero que sepas que ya no voy a callarme más, estoy harta de sus insultos y de sus ataques. —Si, llega a ser cansina. — se puso de acuerdo con ella. —Pero por favor, evítala un poco más. —No te prometo nada. — se encogió de hombros. —Cambiando de tema, ¿Les caeré bien a tus padres? — dijo y ella sonrió. —Derek, mis padres son maravillosos. No son malas personas, te aceptarán... Ya lo verás. — lo besó. —Eres un hombre increíble, te querrán. —Eso espero. — le acarició la mejilla. —Eres la mejor. — la besó con más intensidad. Por otro lado, la ex reina estaba echa una furia. Esa niña se había enfrentado a ella, había sacado sus agallas. Lo que más le molestó, fue cuando la dijo que tenía demencia senil, le había llamado vieja y enferma de la cabeza. Pero si esa niña quería guerra, guerra tendría. Clara apareció con una taza de café en sus manos, lo dejó sobre la mesa y cuando se disponía a irse, la voz de la ex reina, la hizo parar. —Clara, no te vayas. — la joven se giró y se puso a su lado. —Dígame, señora. — habló con voz inocente. —¿Tomas la píldora? — tras escuchar aquello, la chica se había quedado en shock. No entendía esa pregunta. —Si, la tomo. — respondió. —Pues quiero una caja. —Claro, ¿Para que quiere usted una caja de píldoras? — la ex reina la miró y sonrió. —Quiero sacar a esa niña de la familia y si se queda embarazada, todo se acabó. — exclamó. —Sin que se entere nadie, le pondrás una pastilla en el zumo de naranja que se toma. Pero no sé lo lleves tú, porque sospecharía. —De acuerdo, señora. Tendrás las pastillas mañana. — la mujer asintió y tomó un sorbo de café y Clara se fue. No iba a dejar que esa niña se quedará embarazada, no quería que su primer nieto, tuviera sangre pobre. Su nieto tenía que tener sangre con poder, de buen título y buen estatus. Con ella su nieto sería un niño sin poder y de sangre mala. Iba a chutarla con esas pastillas, tenía que sacarla de su casa. Sonreía porque la sacaría de la familia y no dejará que ellos fuesen felices. Derek y Sophie después de un largo viaje, llegaron a Nueva York. Él chófer de la familia de ella, les esperaba. Cogidos de la mano, ellos bajaron del avión. Fueron hasta el coche y el chófer salió del lugar rumbo a casa de sus padres. —Por fin voy a ver a mis padres, les echo mucho de menos. — dijo ella. —Ellos también estarán ansiosos por verte, cariño. — respondió él y Sophie se acostó en su hombro. —Lo sé, mi madre me llama y me lo demuestra. — dijo con una sonrisa. —Mi madre dice, que soy igual a mí abuela. —¿También la conoceré? — ella negó y le miró. —Por desgracia no, ella murió hace cinco años... —Nena, lo siento. Yo no quise... — ella le besó y negó. —No te preocupes, amor. — le acarició la mejilla. El chófer paró frente a una casa enorme color blanco y rosado. Con unas vallas de diseño resguardando la casa, un jardín precioso y sacado de una revista. Él chófer les abrió la puerta y ellos salieron, Derek observo en lugar. Era una urbanización donde había gente con dinero. Uno de los escoltas de la familia, abrió la reja y ellos cogido de la mano, caminaron por el camino de piedra. De pronto una mujer elegante y bien vestida, salió de la casa con una sonrisa. Fue hacia su hija y la abrazó. —Mi niña, como he extrañado. — dijo asfixiandola. —Y yo a ti, mamá. — ambas seguían abrazadas. —¿Y papá? —Dentro. — miró a Derek y arrugó su ceño. —Alteza, no sabía de su visita —Solo Derek, señora. — pidió ella. —Claro, pero... ¿Por qué su visita? —Madre, vamos dentro, os lo explico. — pidió Sophie. Cuando entraron, su padre apareció con un traje y una sonrisa. —Pero mi niña, cada día más guapa. — su padre le abrazó. —¿Cómo estás? —Bien, papa. Él es Derek... — les presentó, pero el padre le conocía. —Si, el rey se Alemania. Soy Christopher Collins. — estrecharon sus mano. —Encantado, señor. — hablo educadamente Derek. —Vamos a sentarnos, me gustaría hablar con vosotros. — dijo Sophie. Ellos fueron hacia el salón y se sentaron, Sophie quería encontrar las palabras y decirle a sus padres que estaba casada. —Bueno, seguramente os preguntáis que hace él rey de Alemania aquí. — ellos asintieron. —La verdad que es fácil, pero no sé cómo es explicarlo. —No te preocupes, hija. Nos lo imaginamos, sois pareja. — dijo la madre. —Señora, algo más que eso. — dijo Derek con una sonrisa. —Bueno, la cosa es que Sophie y yo, estamos... — miró a su mujer y ella asintió, Derek la cogió de la mano y sonrió. —Casados....
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